martes, 21 de marzo de 2017

¡Que los marxistas culturales no te avergüencen por tus ideas!


Es importante conocer bien las tácticas dialécticas del enemigo ideológico marxista cultural en la discusión y lucha sociopolítica común. En esta ocasión voy a analizar una táctica muy típica de estas gentes, que entra directamente dentro del juego sucio dialéctico, la táctica de avergonzar al oponente por sus ideas, de manera que este se retracte o, al menos, se calle. 

Un requisito esencial para poder utilizar esta táctica con éxito es el que la ideología de los partidarios ideológicos que van a utilizarla disponga de una situación de hegemonía o, al menos, de un cierto predominio, que permita hacer pasar sus particulares ideologemas como ideas de sentido común y como ideas positivas. Tras décadas de intensa propaganda y adoctrinamiento en el marxismo cultural, tanto desde instancias gubernamentales como no gubernamentales, esta es la situación para los partidarios de esta ideología, que imponen así la llamada corrección política.

El avergonzamiento ocurre de una manera muy sencilla. Cuando una persona emite una opinión opuesta o simplemente distinta a los postulados propios del marxismo cultural, esta opinión y la persona misma es ridiculizada públicamente al objeto de que sienta vergüenza de su opinión políticamente incorrecta. Es necesario que la ridiculización sea pública, y que la persona discrepante se vea en minoría o que sea la única en defender esta postura (de ahí la necesidad de hegemonía o de predominio ideológico del marxismo cultural). La presión psicológica percibida y el gregarismo habitual logran la rectificación o, al menos, el silencio de la persona así avergonzada.