lunes, 20 de febrero de 2017

Policías de las palabras


¿Quiénes son los policías de las palabras? Obvio. Son aquellos individuos que en el contexto de cualquier discusión sociopolítica utilizan con frecuencia, o casi inevitablemente, las denominadas palabras-policía. El hecho de mencionar aquí la discusión sociopolítica implica que en la conversación hay algún tipo de desacuerdo sociopolítico, pues en caso contrario esta conversación no sería discusión sino comentario de ideas entre personas políticamente muy afines o, más frecuentemente, enumeración de consignas. 

¿Palabras-policía habituales? “Fascista”, “racista”, “machista”, “homófobo”… ¿De qué nos informa esto? Evidente. De la adscripción política habitual de los policías de las palabras. Abundan entre estos individuos policíacos los “antifascistas”, los “antirracistas” (inmigracionistas, racistas antiblanco), los sharperos y los guarros en general, las feministas y los homosexualistas. Pero no queda todo ahí, pues estos son grupos ideológicos muy específicos con unos corpus idelógicos que en buena parte pueden ser asumidos por otros grupos ideológicos más generales, como anarquistas, comunistas de deriva marxista cultural, socialdemócratas y, como no, liberales. Menos evidente, o menos analizado. De la auténtica hegemonía que el marxismo cultural en sus variadas formas hoy disfruta. La ley ideológica es el marxismo cultural y sus policías son los adscritos de una u otra manera a esta macroideología, en definitiva, los referidos. 

¿Por qué utilizan palabras-policía? A un nivel concreto, es decir referido a esa discusión, para hacer trampa y vencer en ella sin llegar a discutir en profundidad. ¿Y por qué no discutir? Para no tener que enfrentarse, cuando se les señalan, a los abundantes cortocircuitos ideológicos provocados por la incoherencia lógica que es común a las variadas formas de marxismo cultural. La palabra-policía excluye del debate al oponente ideológico. A un nivel general, para reprimir en el otro “malos pensamientos”, es decir, aquellos que cuestionan los ideologemas emanados del marxismo cultural hoy hegemónico. En resumidas cuentas, para tratar de evitar la aparición de disidencia, mediante el control del pensamiento.