jueves, 9 de febrero de 2017

La izquierda no considera fascista la prioridad nacional hacia el cine español


La izquierda, y la derecha liberal, consideran fascista la prioridad nacional hacia los españoles en lo que respecta a las ayudas sociales. En coherencia con esto, critican y persiguen política y judicialmente cualquier acción en este sentido, como los repartos de comida a españoles necesitados organizados por algunas organizaciones políticas y sociales y que, por este mismo hecho, son atacados con las palabras-policía “fascista”, “racista”, “nazi”, etc.

Pero se da la situación llamativa, incoherente, de que esta misma izquierda está muy a favor de la prioridad nacional para el cine español. Con este tipo de prioridad no tienen problema alguno, al contrario, la defienden, y además critican cualquier intento de introducir algo de racionalidad en unas subvenciones al cine español y en un apoyo institucional al mismo, a numerosos niveles, evidentemente excesivos. Y más siendo un cine tan poco artístico en general, tan chapucero, tan den aficionados, tan grotesco, tan malo, tan rechazado por el público y tan ignorado en el extranjero.

¿Por qué sí está bien la prioridad nacional para los directores de cine y  los actores españoles y no para los necesitados españoles? ¿Se nos dice con esto que las especies “director de cine español” y “actor español” están a un nivel superior al de la especie “ciudadano español necesitado”? Esta posibilidad no hay que descartarla: la nueva izquierda muchas veces se nos ha mostrado como acentuadamente clasista y despreciadora de la clase trabajadora y del pueblo en general. Además, los directores de cine y actores españoles gozan de una gran atención mediática e institucional y de una gran credibilidad cuando no actúan como actores, sino como agitadores y propagandistas de las más variopintas ideas de la izquierda y de la extrema izquierda. Quizás para la izquierda este servicio merezca un pago (generoso), pero a cuenta, no de las organizaciones de izquierda cuyo discurso y consignas propagan, sino del contribuyente. O, ¿se nos está diciendo con esto que el llamado cine español tiene en realidad muy poco de español, muy poco de patriótico, entendido patriótico no sólo en el sentido de ensalzamiento de lo nacional sino que también en el de producción cultural que refleja bien la esencia de la nación? Estas son preguntas que debe responder la izquierda. Mientras tanto, queda esta incoherencia en su discurso y actuar político: prioridad nacional para directores de cine y actores españoles pero no para necesitados españoles.

Publicado también en Alerta Digital.