sábado, 14 de mayo de 2016

Nacionalismo e internet


No se exagera al afirmar que el surgimiento de internet supuso un revulsivo para el nacionalismo. La posibilidad de conectar elementos partidistas escasos y dispersos fue el primer efecto positivo de la nueva tecnología. La de compartir el conocimiento (nacionalista) fue el segundo. La de hacer propaganda a un coste extraordinariamente bajo el tercero.
  
De repente, en cada partido nacionalista se mejoró considerablemente la comunicación entre cuadros, militantes, simpatizantes y votantes geográficamente alejados. Se pudo hacer una estructuración más sólida de cada una de las pequeñas fuerzas políticas, así como incrementar en el interior de ellas la comunicación entre líderes y seguidores y viceversa. También fue posible una mejor comunicación entre esas pequeñas formaciones políticas, elemento favorecedor de la necesaria colaboración entre ellas e incluso de la unificación.
  
La difusión de conocimiento nacionalista creció de manera exponencial. Intelectuales nacionalistas, relegados en los canales políticamente correctos de comunicación, encontraron en internet una vía alternativa. Activistas nacionalistas hicieron del ciberactivismo casi un arte. En foros y blogs se tratan, estudian y comentan los más variados aspectos del nacionalismo. También sirve para dar a conocer hechos y noticias silenciados por los grandes medios de comunicación. La gente forma y se forma, informa y se informa y se genera una interesante comunidad.
  
Los partidos políticos encuentran en internet una manera económicamente asequible de hacer propaganda. Militantes y simpatizantes de partidos se convierten en agentes de propaganda. Gente no vinculada a partidos también lo hacen, con un mensaje nacionalista más generalista, menos partidista. Además, la censura es menos efectiva en internet y el mensaje nacionalista logra extenderse y llegar a un público cada vez más amplio.
  
Pero internet también tiene sus peligros para el nacionalismo. Conocerlos es importante para evitarlos.
  
El crecimiento orgánico de un partido nacionalista es algo distinto a la mejor conexión facilitada por internet entre cuadros, militantes y simpatizantes. Internet y la mejora en conexión que facilita puede ayudar a la expansión de un partido, pero un trabajo partidista clásico es aquí inexcusable.
  
La difusión del conocimiento nacionalista por internet también tuvo sus consecuencias problemáticas. Internet posibilitó la difusión de ideas por parte de ciberextravagantes pseudonacionalistas, muchas veces expertos en la tecnología de internet y, a su vez, especialistas en la transmisión de ideas raras. Hace falta estar muy atento ante ociosos aparentemente expertos en todo. 
    
Internet es solo uno de los terrenos donde hacer propaganda. Hay que aprovechar esta posibilidad pero no reducirse a ella. La propaganda en internet no sustituye la propaganda en la calle y en otros ámbitos, tan solo la complementa.

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