jueves, 29 de enero de 2015

La empoderada


Tiene estudios superiores, que alimentaron y que fueron alimentados por unas hoy lejanas expectativas de consumo y de estatus protoburgués, siendo en aquella época de universidad cuando escuchó por primera vez hablar del empoderamiento; eso vino de una profesora horrenda que, al parecer, ya se había empoderado. Y, ni corta ni perezosa, ella también decidió empoderarse.

Las expectativas de consumo y de estatus eran ciertamente inflacionarias y hoy trabaja a veces como cajera, a veces como reponedora, siempre apenas seiscientoseurista, en un supermercado de una gran ciudad gris. Pero está empoderada.

Tuvo novio, aunque lo dejó al empoderarse y así, en lugar de casarse, tener hijos, formar una familia y alimentar el calor de un hogar, hoy vive sola en un piso compartido de un barrio gris como cualquier otro de aquella gran ciudad, con compañeras de piso mutuamente desconocidas. Pero está empoderada. 

Tras dejar a su novio, ¡por machista!, dejó también la monogamia, ¡por patriarcal! De aquel piso compartido gris entraba y salía, con muchos hombres que se la beneficiaron, en ocasiones con brusquedad nada disimulada, en aquella etapa suya de liberación y de amor libre. Pero está empoderada.

Amor no es que hubiera demasiado con aquellos desconocidos, ni tampoco libertad, pues allí solo se obedecía al primer deseo que aparecía. Esta etapa no duró mucho. Tras abandonar a su novio y a la monogamia, también decidió renunciar a la heterosexualidad, ¡por machista y patriarcal! Y se metió a lesbiana. No es que exactamente le guste, pero empoderamiento obliga.  

De todas formas, tampoco le ronda ningún hombre con intención de quedarse. Aunque en principio bien parecida, tras empoderarse primero le dio por afearse y por descuidarse, para luego hacerse adicta a la peluquería y al salón de estética, en los que invierte su escaso excedente económico de cajera y de reponedora de supermercado gris. No obstante, debido a su carácter, que con el empoderamiento pasó de no áspero a insoportable, no hay quién la aguante. Pero está empoderada. Y tiene tres gatos.

También publicado en Alerta Digital.

7 comentarios:

  1. Breve post, con sentido del humor, y una descripcion muy acertada de esa fauna nefasta de las "empoderadas".
    LEG

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  2. interesante articulo pero es dificil de entender al principio

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  3. Me recuerda aquella cancion de "los suaves", la que hablaba de la niña de azul.

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  4. La reacción de los hombre cuando se topan con una de estas "empoderadas" es salir pitando. Acaban solas, tristes y amargadas las pobres.
    Fueron engañadas y merecen compasión.

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    Respuestas
    1. O acaban en una secta de transmaricabollos.

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