domingo, 16 de noviembre de 2014

Dumping social, dumping ecológico y dumping inmigratorio: tres instrumentos de explotación al servicio de la burguesía


Dumping. El dumping, en sentido general y aplicado al contexto del comercio internacional (por lo tanto a multinaciones y/o a empresas exportadoras), es la “práctica comercial discriminatoria consistente en vender un mismo producto a precios diferentes en distintos mercados”. Según el GATT “existe dumping cuando las ventas se realizan a precios inferiores a los fijados por la misma empresa en el propio mercado, cuando esos precios son distintos a los de los diversos mercados de exportación o cuando son inferiores al precio de fábrica”. Esta definición se refiere al dumping de precios. Hay otros tipos de dumping, denominados así en un uso extensivo del significado de esta palabra.
    
Dumping social. Es el que se da cuando la empresa logra producir a un coste extraordinariamente bajo, con respecto al coste medio en el mercado en el que va a vender la producción, gracias a los bajos salarios e/o ínfimas condiciones laborales existentes en determinados mercados de trabajo en los que produce, incluyéndose aquí las restricciones a derechos laborales como el de huelga o el de sindicación.
    

Dumping ecológico. En este tipo de dumping, el factor clave para lograr los bajos costes de producción por parte de la empresa está en la nula o reducida protección medioambiental por parte del estado en el que se halla el mercado en el que aquella desarrolla la producción, en relación a la protección medioambiental en el estado en el que se encuentra el mercado en el que la empresa vende la producción (y que toma la forma de restricciones de determinadas actividades dañinas para la naturaleza, de obligación de satisfacer ciertos impuestos o de estar sus actividades sujetas al escrutinio de la opinión pública y de los tribunales de justicia).
    
En el contexto de la globalización, ante la creciente permisividad en el flujo internacional de capitales, el dumping social provoca una fuga de capitales productivos desde los estados con mercados de trabajo con condiciones más favorables hacia los trabajadores y más regulados, hacia los estados con mercados de trabajo con condiciones menos favorables para los trabajadores y menos regulados, siempre que estén dotados de la necesaria seguridad jurídica para funcionar como base de producción. El dumping ecológico hace que los capitales productivos se desplacen desde los estados más protectores del medioambiente hacia aquellos que lo protegen menos.
    

Dumping inmigratorio. En esta forma de dumping no son los capitales productivos los que se desplazan, sino los trabajadores. Acuden así masas de inmigrantes a mercados de trabajo relativamente regulados, con unos salarios y condiciones laborales comparativamente mejores que los mercados de trabajo de donde proceden los inmigrantes. El efecto económico que tiene esta transferencia masiva de población no se hace esperar: previsible descenso relativo (y hasta absoluto de salarios) e, igualmente previsible, empeoramiento general de las condiciones laborales, ante la afluencia masiva de personas en disposición de trabajar.
    
El descenso de salarios y la precarización laboral general tienen una causa obvia: al haber más candidatos para ocupar cada puesto de trabajo, el patrón puede reducir los salarios y empeorar las condiciones de trabajo, y así incrementar sus beneficios. Este descenso se agudiza en determinados sectores económicos. En España estos sectores han sido la construcción, la hostelería y la agricultura (intensiva). Pero hay otros elementos, vinculados al tipo de inmigración que llega a España (y a Europa), que agudizan este fenómeno. La mayoría de inmigrantes son trabajadores no cualificados. Luego, la más brutal competencia laboral con el trabajador nativo va a tener lugar precisamente en este estrato del mercado de trabajo, de por sí más desprotegido. Serán los trabajadores nativos menos cualificados los que más sufrirán la inmigración, si bien, a la larga, la competencia y la consiguiente bajada de salarios para los trabajadores nativos tienden a extenderse a todos los niveles de cualificación y salarios. Dado que los inmigrantes están acostumbrados a un nivel de salarios netamente inferior al existente en nuestro país, aceptarán de buena gana salarios que desde la perspectiva del trabajador nativo son bajos. Estos trabajadores nativos, a su vez, y por esta causa, si quieren trabajar se verán obligados a aceptar unos salarios más bajos de los hasta entonces habituales en el país. También juega en contra del trabajador nativo la habitual ausencia de cultura obrera y organizativa en los trabajadores inmigrantes. De la bajada de salarios derivada de la inmigración se beneficiará el empresariado, con incremento de la rentabilidad de sus empresas y, consiguientemente, de sus beneficios. Los puestos de trabajo que una mayor inversión empresarial, producto de esta mayor rentabilidad, pueda generar, tan sólo alimentarán, presumiblemente, el ciclo descrito. Además, estos puestos de trabajo serán de mala calidad, precarios. La relación entre inmigración masiva y precarización laboral ha sido poco estudiada en España, por obvios motivos políticos. Incluso hay académicos que se han prestado a afirmar que no existe relación o que es negativa (es decir, que la inmigración masiva incrementa salarios y mejora condiciones laborales). La lógica más elemental, y el contacto habitual con trabajadores que desempeñan puestos de trabajo de baja cualificación, nos muestran exactamente lo contrario, la relación directa entre inmigración masiva y precarización laboral. Este gráfico comparativo es de interés.
    

La inmigración masiva genera el dumping inmigratorio, apareciendo así  como un instrumento más de dumping al servicio de la burguesía. Por eso, apoyar o favorecer de algún modo la inmigración masiva hacia los estados europeos (como hacen no solo los partidos liberales y las organizaciones empresariales, sino también los partidos marxistas, socialdemócratas y anarquistas, así como los sindicatos vinculados a los mismos y las ONGs inmigracionistas) es apoyar o favorecer los intereses de la burguesía y perjudicar los de los trabajadores. El incremento de la plusvalía es el vector que explica el comportamiento empresarial. Y la inmigración masiva es un factor que, provocando dumping inmigratorio, influye directamente en este beneficio empresarial, siempre en sentido favorable. Lo lamentable es que no solo la burguesía y sus agentes políticos conocen el inevitable efecto de dumping inmigratorio que causa la inmigración masiva. Algunos políticos y sindicalistas de izquierda también lo saben, pero, a pesar de su retórica pro obrera, no son capaces de oponerse con contundencia, o siquiera sin ella, a la inmigración masiva. Aparte del adoctrinamiento ideológico masivo, parece pesar mucho el chantaje que supone la acusación, aunque sea arbitraria, de “racismo” o de “xenofobia”, actividad en la que determinadas ONGs funcionan como los más cualificados servidores del capital.

8 comentarios:

  1. La cosa en este sentido, de momento, sólo va a ir a peor. Ningún partido europeo con posibilidades de gobernar a corto plazo está por la labor de hacer algo para detener esto, ¡mucho antes al contrario! No estoy diciendo nada nuevo, desde luego.

    Aparte de la escoria traidora al servicio de los lobbies que nos desgobierna, un factor a tener en cuenta en este tipo de análisis es el desmedido crecimiento demográfico que hay en los países del tercer mundo. Parte de ese excedente poblacional tiende a emigrar al primer mundo, para regocijo de los antiblancos. Por cierto, que una consecuencia mucho más grave de esto que el deterioro económico es el geNOcidio blanco.

    Saludos.

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  2. magnifico articulo que con tiempo ya ire difundiendo.

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  3. Buena entrada, explica bien el tema del Dumping y sus efectos tan negativos.
    Además el Dumping inmigratorio afecta a la composición demográfica de los países receptores de inmigración, porque otro de los objetivos que persiguen con este dumping es promover el mestizaje racial y cultural en España(Y en Europa en general) e incluso la sustitución poblacional como se está viendo, sin aplicar medidas para promover la natalidad entre los españoles y europeos en general.

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  4. Este desastre es producto del NOM, la política del beneficio continuo a cualquier precio(La lógica del capitalismo) a costa de deteriorar las condiciones de vida en todos los sentidos de prácticamente la mayor parte de la población mundial para beneficio de esa oligarquía que se enriquece a costa del sufrimiento de la mayoría, algo que algún día tendrá que estallar porque la situación será insostenible, va en dirección a un callejón sin salida

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  5. JUDERÍA ORGANIZADA, DESTRUCTORES de la civilización occidental.

    El mejor artículo que he leído exponiendo a los judíos: promotores del multiculturalismo, feminismo, mestizaje, globalización, propaganda homosexual, etc.

    http://alertajudiada.com/2014/06/22/juderia-organizada-destructores-de-la-civilizacion-occidental/

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  6. El izquierdismo colaboracionista sólo es el ala pequeñoburguesa y onírica del sistema totalmente incapaz de superar los conflictos que trae la realidad a su visión buenista cuando no interesada.
    ¿Qué tipo de gente suele apoyar de manera fanática movimientos izquierdistas o partidos de la misma índole? pequeñoburguesía progre y vividores de la teta estatal como no pocos funcionarios, en especial de la rama"docente"(que no decente) asistentes sociales, artistas "comprometidos"(todos forrados o nenes de papá y no pocas veces subvencionados) etc etc.
    El proinmigracionismo sólo interesa a la burguesia liberal por razones económicas y a la burguesía progre por lo mismo y por calmar sus tremendos complejos de culpa burgueses.

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  7. por el cambio social7 de enero de 2015, 11:54

    Excelente artículo, la inmigración es sin duda un mal para la sociedad actual.

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  8. En mi opinión nuestro país no ha sido capaz de digerir la llegada de casi siete millones de extranjeros que se han instalado aquí. Al menos cinco millones de ellos están trabajando ocupando empleos que antes tenían nuestros nacionales, pero lo que está perjudicando, y mucho, al consumo interno son las remesas, pues los extranjeros se limitan a sobrevivir y apenas consumen aquí. Es en su país de origen donde sus remesas dinamizan la economía. El comercio español está huérfano ya que le faltan cinco millones de consumidores.

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