domingo, 29 de mayo de 2011

En esta jornada entre los pueblos celtas: DÍA DEL ROBLE

Fiesta celta celebrada en este día de 29 de mayo y dedicada al espíritu de la vegetación. Tras una jornada de bailes en los bosques, verdaderos santuarios naturales de este conjunto de pueblos europeos, morada de sus dioses y lugar tradicional de celebración de rituales y asambleas, sucede al atardecer la plantación de robles, árbol supremo entre estas gentes. El propio término druida (que se deriva de la palabra derb o dru, que significa roble) quiere decir conocedor del roble; precisamente el druida es quien ostenta la mayor dignidad dentro de los distintos cuerpos sacerdotales celtas. Su autoridad era tal que podían atravesar desarmados territorios pertenecientes a distintos clanes. 
    
Entre los romanos se conmemora la Ambarvalia o fiesta de purificación de los campos, en la que se ofrecía un sacrificio de un cerdo, una oveja y un toro (suovetaurilia) a Marte. También se sucedían las procesiones y la celebración de rituales secretos a Ceres desde el año 496 a.JC, cuando los Libros Sibilinos recomendaron su culto.

jueves, 19 de mayo de 2011

Nietzsche y el matrimonio: breve comentario analítico acerca del criterio nietzscheano sobre el matrimonio

Este artículo tiene la intención de denunciar al sistema educativo español, al de antes pero sobre todo al de hoy, y, como no, a tanto profesor de filosofía barbudo, marxista, esmirriado, vago, sucio, mentiroso, sectario, moralista y prepotente. En lo que respecta a Nietzsche y su filosofía han engañado y confundido a base de bien, y año tras año, a muchos adolescentes y jóvenes que cursaron BUP, o Bachillerato, la versión rebajada de lo mismo, diseñada para imbéciles de hoy o para gente en vías de imbecilización acelerada, cortesía de los partidos que han gestionado la educación española en estos últimos 25 años. El problema es que la gente que no es imbécil también tiene que estar ahí metida.
    
También pretende exhortar a jóvenes y no tan jóvenes españoles, y sobre todo si son nacionalistas, a casarse, a formar una familia y a tener hijos, tantos como puedan mantener dignamente (y la dignidad no es sinónimo de opulencia material) y en todo caso más de dos. El régimen pseudo-partitocrático y usurero-plutocrático del 78 pone innumerables trabas a que todo esto ocurra y surjan nuevas familias españolas. No hace falta insistir en ello, particularmente en las trabas materiales: la dura situación de falta de trabajo en España, especialmente para la juventud, la precarización laboral  y los salarios de miseria, impuestos por un orden económico cada vez más neoliberal, para muchos de los que sí tienen empleo, la discriminación negativa en todos los órdenes contra los españoles y el desvío sistemático de cuantiosos recursos públicos en beneficio de ciertos inmigrantes, la actuación cuasi-mafiosa de promotores, de bancos y del propio estado a la hora de adquirir una vivienda, etc. ¡Pero es que hay gente que tiene trabajo, casa y dinero suficiente para sostener una familia y no se casa y no tiene hijos! Las trabas inmateriales pasan más desapercibidas para el no iniciado, pero no son menos reales y efectivas: propaganda anti-familia, anti-natalista, pro-aborto, pro-mestizaje, feminismo institucionalizado con la consiguiente persecución sistemática al varón y la cultura, costumbres y ambientes masculinos, emputecimiento femenino, envilecimiento del hombre, promoción de la droga, materialismo y un larguísimo etcétera.
    
Por último, he descubierto que tanto a marxistas y progres, como a gente que parecen haber forjado su mentalidad entre traficantes de la Bolsa, cada vez les causa más desagrado ver unido el nombre de Nietzsche a causas y proclamas nacionalistas. Así que una razón más para que en esta página sigamos insistiendo, al menos una vez al mes, en un análisis de la filosofía nietzscheana desde esta perspectiva, que consideramos mucho más cercana al pensamiento del alemán que otra. Quién quiera negar esto último tendrá que renunciar a la lectura y el estudio de más del 80% de las obras de Nietzsche, o bien instalarse en el más acentuado de los cinismos. 
   
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«¡Mira, justo ahora se ha vuelto perfecto el mundo!  - así piensa toda mujer cuando obedece desde la plenitud del amor».

Rompamos tópicos una vez más. En esta ocasión tópicos propios de adolescentes y de profesores de adolescentes imbuidos de progresismo, especie tan común. Nietzsche no es el imaginado pensador libertario, anarquista, ácrata, partidario de la unión libre y reacio al matrimonio y a un compromiso firme, y todo ello, al parecer, en beneficio de una supuesta independencia personal absoluta, instituida, según esta sesgada lectura, en condición sine qua non de elevación del hombre. Bien, es exactamente todo lo contrario, como a continuación demostraré: según Nietzsche, el matrimonio es el escenario privilegiado en el que un hombre soberano crea un hijo como monumento viviente erigido a su propia victoria, y habiendo surgido precisamente a causa de esta victoria liberadora el anhelo de un hijo.
    
En lo personal, que tiene su importancia, hay que recordar que Nietzsche se declaró a la señorita Lou von Salomé, 17 años más joven que él, en mayo de 1882, en Lucerna (1), proponiéndole matrimonio en varias ocasiones desde entonces, siendo siempre rechazado por aquella.

Lo que más nos interesa, sin embargo, son las reflexiones de Nietzsche al respecto. En un libro tan central y fundamental como Así habló Zaratustra, en el capítulo titulado Del hijo y del matrimonio, encontramos las siguientes afirmaciones (2):

«Tú eres joven y deseas para ti hijos y matrimonio. Pero yo te pregunto: ¿eres un hombre al que le sea lícito desear para sí un hijo?
¿Eres tú el victorioso, el domeñador de ti mismo, el soberano de los sentidos, el señor de tus virtudes? Así te pregunto.
¿O hablan en tu deseo el animal y la necesidad? ¿O la soledad? ¿O la insatisfacción contigo mismo?
Yo quiero que tu victoria y tu libertad anhelen un hijo. Monumentos vivientes debes erigir a tu victoria y a tu liberación.
Por encima de ti debes construir. Pero antes tienes que estar construido tú mismo, cuadrado de cuerpo y alma.
¡No debes propagarte sólo al mismo nivel, sino hacia arriba! ¡Ayúdete para ello el jardín del matrimonio!
Un cuerpo más elevado debes crear, un primer movimiento, una rueda que gire por sí misma, - un creador debes tú crear.
Matrimonio: así llamo yo a la voluntad de dos de crear uno que sea más que quienes lo crearon. Respeto recíproco llamo yo al matrimonio, entre quienes desean eso».

Aquí está todo bastante claro. Lo primero que hay que destacar es la íntima relación entre el matrimonio y el hijo, atestiguado desde el principio en el mismo título del capítulo. Por otro lado, como ya se anticipó, el hijo es un anhelo legítimo para alguien victorioso y libre, y el matrimonio es el lugar en el que tal anhelo debe materializarse. Además, el hijo ha de ser superación de los padres (de ambos, del padre y de la madre, pues también ella quiere superarse en su hijo), no una repetición orgánica de los que lo crearon. Esto está expresado en otro pasaje del mismo libro, en el capítulo titulado De viejecillas y de jovencillas. Allí Nietzsche exhorta a la mujer de la siguiente manera (3):

¡Resplandezca en vuestro amor el rayo de una estrella! Diga vuestra voluntad: ¡Ojalá diese yo a luz el superhombre!

Si, con Sánchez Meca (4) y con otros muchos, entendemos que el objetivo del hombre para Nietzsche ha de ser, en primer lugar, tener el criterio suficiente como para no negar nuestros mejores instintos y, en segundo lugar, favorecer el crecimiento y la acumulación de la fuerza, unidos a su eficaz dominio mediante el desarrollo simultáneo de un nítido centro de fuerzas, todo lo anterior cobra mayor sentido. Con el matrimonio se trata de promocionar una cultura que siga la misma tendencia que la propia de la vida, que es la de la expansión y el fortalecimiento sin límites. Y en el hijo, en el creador, se forjará un nuevo carácter que haga pública y privada execración de la moral de rebaño, la moral que nos ha conducido al estado presente de decadencia.
    
¿Y cómo debe ser el buen matrimonio, el matrimonio que sigue la tendencia de la vida? Nietzsche comprende enseguida la polaridad natural entre hombre y mujer, la que hoy se niega desde la ideología feminista, y la necesidad que el uno tiene de la otra y la otra del uno. El varón es el contrapeso de una emocionalidad desbocada (5):

Y la mujer tiene que obedecer y tiene que encontrar una profundidad para su superficie. Superficie es el ánimo de la mujer, una móvil piel tempestuosa sobre aguas poco profundas.
Pero el ánimo del varón es profundo, su corriente ruge en cavernas subterráneas: la mujer presiente su fuerza, más no la comprende.

La mujer es el estímulo que el verdadero varón necesita, el reto, el desafío, la alta montaña a escalar, un trabajo duro pero que deleita, y que nunca termina (6):

Los frutos demasiado dulces  – al guerrero no le gustan. Por eso le gusta la mujer: amarga es incluso la más dulce de las mujeres.

En Ecce Homo da Nietzsche unas opiniones y argumentos similares a los expuesto en Así habló Zaratustra (7).
    
Ambas obras se encuadran en el período de madurez del pensamiento nietzscheano, el frecuentemente denominado de la filosofía de la voluntad.
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(1) Friedrich Nietzsche en sus obras. Lou Andreas-Salomé. Minúscula, Barcelona, 2005, p. 10. Prólogo de Ernst Pfeiffer.
(2) Así habló Zaratustra. Friedrich Nietzsche. Alianza, Madrid, 2005, págs. 115-116
(3) Nietzsche, op.cit., pág. 110.
(4) «(…) el nivel de autosuperación se mide, no por la cantidad de fuerza que se llega a ser capaz de desencadenar, sino por la cantidad de fuerza que se llega a ser capaz de dominar y de someter. Su grado más elevado corresponde al proceso por el que la voluntad de poder se somete a sí misma a una forma para lograr de este modo su propio autodominio. La superación es el movimiento propio de la voluntad de poder en su tendencia a crecer y a fortalecerse. El individuo que hace de ese mismo movimiento el impulso principal de su vida está afirmando su tendencia elemental. Es el individuo que se define por la potencia y la riqueza de sus instintos y, a la vez, por su capacidad de dominarlos. Como prototipo de esta clase de hombre Nietzsche señala al tipo clásico, en quien se expresaría el logro afortunado de un alto nivel de sublimación de fuertes instintos traducido en capacidad de crear». Nietzsche. La experiencia dionisíaca del mundo. Diego Sánchez Meca. Tecnos, Madrid, 2006, pág. 273.
(5) Nietzsche, op.cit., pág. 111.
(6) Nietzsche, op.cit., pág. 110.
(7) Ecce homo. Friedrich Nietzsche. Alianza, Madrid, págs. 71-72.

martes, 3 de mayo de 2011

[REPOSICIÓN] Intervenir en la información. Acerca de las “recomendaciones” a periodistas y medios de comunicación en el tratamiento de la información sobre inmigrantes e inmigración por parte de organismos estatales, asociaciones profesionales y grupos de presión inmigracionistas

Los organismos estatales, las asociaciones profesionales y los grupos de presión situados en una postura inmigracionista son conscientes de que el debate público y popular sobre la inmigración y los inmigrantes está en gran parte condicionado por el tratamiento informativo que el problema recibe. Estas fuerzas han percibido con claridad la importancia de intervenir en el discurso mediático acerca de la inmigración para facilitar la llegada de aún más inmigrantes, trastocando y transformando de una vez y para siempre la faz de España y de Europa, tal y como sus amos mundialistas, financieros plutócratas y traficantes de la Bolsa desean. Sabedores de que vivimos en una sociedad mediática, donde el discurso de los medios puede tener más fuerza de convicción que la experiencia personal, y donde grandes porciones de la realidad del individuo se experimentan sólo simbólicamente y a través de los medios, se han propuesto intervenir a conciencia en este discurso para modificar la percepción de la realidad que tienen las personas y hacernos pensar “correctamente”.

Hay muchas formas de intervenir en los medios de comunicación. Pero el que estos organismos estatales y privados (subvencionadas por el poder público) intervengan de una manera coactiva en los medios tiene una apariencia cuando menos problemática. Sobre todo en una democracia formal, con una carta constituyente donde explícitamente se garantiza la libertad de información, de expresión y de prensa. Por ello, los citados agentes interventores lo hacen bajo la fórmula de la edición y promoción de recomendaciones, guías y manuales de estilo destinados a los medios. El no seguir estas recomendaciones tendrá algunas sanciones informales, como veremos más adelante.

La ideología presente en estos documentos destinados a los medios es la esperada teniendo en cuenta su origen. La inmigración se contempla siempre como positiva, habiendo que asumirla, e incluso fomentarla. La legislación de las naciones europeas se considera como un obstáculo legal a la inmigración que debería ir modificándose en el  sentido de una mayor permisividad (1). La bondad y la necesidad de una sociedad multicultural o intercultural, según los casos, se da por descontada, apareciendo siempre el modelo posible de sociedad para un estado (homogeneidad étnica, asimilacionismo, multiculturalismo o interculturalismo) como una cuestión decidida por las élites y sobre la que la ciudadanía, el pueblo, no tendría derecho a elegir.

El discurso periodístico, según estos interventores, debe ceñirse a estos parámetros ideológicos. Para ello no dudan en proponer una serie de prácticas y rutinas profesionales en los periodistas que posibiliten dar una información seleccionada, filtrada, sesgada y tendencialmente positiva acerca de los inmigrantes y la inmigración.

Esto se hace teniendo en cuenta dos elementos principales. Por un lado, interviniendo en la agenda-setting, es decir en la serie de temas concretos que tendrán cabida en los medios. El objetivo es claro: según la citada y suficientemente contrastada teoría del establecimiento de la agenda, los temas que se incluyen en los medios van a ser los temas que están presentes en el  público. Fijando la agenda los medios dirán al público sobre qué pensar. Puede ocurrir entonces, y de hecho sabemos que ocurre, que la gente se preocupe de nimiedades y deje en un segundo plano lo realmente importante, librando esto último del escrutinio público, incrementando aún más el campo de actuación de las élites. En un segundo nivel, y sin salir de la fijación de la agenda, los medios, al informar de determinados aspectos de un hecho en cuestión y no hacerlo de otros, establecen también qué pensar acerca del hecho. Intervenir en la fijación de esta agenda, tanto en el primer nivel señalado como en el segundo, es muy importante para controlar el pensamiento del pueblo y organismos estatales y lobbies inmigracionistas lo saben.

El segundo elemento que se tiene en cuenta al intervenir en los medios es el de los denominados news frames o marcos noticiosos. Este concepto hace referencia al enfoque concreto que adquiere la noticia sobre un hecho determinado en función del marco textual que la envuelve. La consecuencia de un determinado marco noticioso es que una determinada interpretación de un hecho (aquella que promueve este marco noticioso concreto) y no otra será la privilegiada. También el control sobre esta variable está presente en las recomendaciones propuestas por los organismos estatales y lobbies pro-inmigración.

Y a partir de estos fundamentos, las estrategias de intervención en los medios propuestas por estas recomendaciones, guías y manuales de estilo son de una variedad asombrosa. Además, suelen ir dirigidas tanto a periodistas y otros profesionales de los medios, como a las propias empresas mediáticas, a instituciones públicas y a los formadores de periodistas. El campo que tratan de cubrir es amplio y no dejan nada al azar. A veces estas propuestas, en un intento claro de modificar la agenta-setting de acuerdo con una línea ideológica inmigracionista, se orientan hacia el ocultamiento de la verdad (2) y a la elaboración de un tendencioso discurso eufemístico (3).

Se pide repetidamente a medios y periodistas que oculten la nacionalidad del delincuente para, según dicen, no crear un prejuicio contra inmigrantes. Pero el hecho cierto es que si no se atribuye la nacionalidad al delincuente, se está, estadísticamente, culpando al nativo. Si la población autóctona es, por ejemplo, del 88% y la inmigrante del 12% y, ante un delito no se incluye información sobre la nacionalidad del autor, a un observador desconocedor de la realidad del país le sería legítimo atribuir el 88% de los delitos a los nativos y el 12% a los inmigrantes. La realidad es bien distinta, como cualquier informe serio sobre la cuestión pone de relieve. De modo que no incluir deliberadamente la nacionalidad del inmigrante delincuente supone, estadísticamente, criminalizar al nativo. Luego todo esto implica una discriminación negativa contra el nativo, un acto de racismo anti-español, perpetrado por recomendación de ciertos organismos estatales y por ciertos lobbies inmigracionistas. A un nivel general, no son los medios los que etnifican el delito, ya que realmente el delito ya está etnificado, tanto cuantitativamente (mayor propensión general de la inmigración hacia la delincuencia), como cualitativamente (aparición de nuevos delitos traídos y practicados casi exclusivamente por los inmigrantes).

A fin de cuentas, el entramado inmigracionista trata de poner en suspenso la regla básica del periodismo de averiguar e informar acerca del qué, quién, cómo, dónde, cuándo y por qué. Para cualquiera que crea en la libertad de prensa y de información será inaceptable que este filtro ideológico promocionado por los lobbies inmigracionistas se lleve a cabo, hurtando así al pueblo soberano el derecho a una información veraz. Es necesario tomar conciencia de la verdadera catadura moral de los grupos de presión inmigracionistas.

Y, sin embargo, cuando a este entramado le interesa resaltar algo sí que saben hacerlo (4).

Otra estrategia, ciertamente grosera, pues se ve claramente lo que implica a pesar de la utilización de un término deliberadamente engañoso, es la promoción de la denominada autorregulación. Es, ni más ni menos, una manera de denominar a la autocensura que ciertos organismos estatales, asociaciones profesionales y lobbies inmigracionistas pretenden que apliquen los medios de comunicación. En muchos documentos de estas entidades está presente esta recomendación (5).
Uno de los instrumentos más conocidos de avasallamiento de la población nativa, la llamada discriminación positiva, toma aquí el carácter de una estrategia más de control de la información y de los medios. Discriminación positiva que puede referirse aquí a la composición de las plantillas de los medios (6), discriminando negativamente de esta manera al profesional nativo, ya antes castigado sobradamente con la conocida precariedad laboral existente en la profesión, o al establecimiento de cauces y canales de relación para los inmigrantes con los medios, cauces de los que carecen los nativos (7).
Las recomendaciones también dan constantes instrucciones acerca de la necesidad de insistir en la idea de multiculturalidad (y en menor grado de interculturalidad) como necesaria y positiva (8). Estamos ante una estrategia tendente a normalizar (9) la ausencia de homogeneidad étnica en nuestras sociedades, producto sobre todo de la inmigración extraeuropea masiva y reciente. Y esto mediante la conocida falacia del argumentum ad nauseam, según la cual, la repetición continua de una proposición, independiente de su verdad, genera credibilidad. También se trata, mediante esta estrategia, de que la población autóctona abandone toda esperanza acerca de un presente y un futuro diferentes y asuma como natural e inevitable una fraccionada sociedad multicultural. Además, las ideas de multiculturalidad o de interculturalidad, se convierten en este discurso inmigracionista en excluyentes y omniabarcantes, en cuanto nada puede haber fuera de ellas excepto el racismo, en una enunciación que puede detectarse en casi todos los documentos emanados del entramado inmigracionista, pero que en algunos adquiere una claridad expositiva total (10). Esto es una declaración claramente totalitaria (o conmigo o contra mí). Porque apreciar la diversidad de culturas y tradiciones no es incompatible con el deseo de conservar la propia cultura y la propia tradición, amenazada por la presencia masiva en el propio territorio de inmigrantes absolutamente ajenos a esa cultura y tradición autóctona. El deseo de preservar la propia identidad por parte de un pueblo no es racismo, como los grupos de presión inmigracionistas pretenden, en un intento antidemocrático de expulsar del debate público las posiciones que no les son propias. Cierto grado de etnocentrismo es algo natural, compartido por todos los pueblos y culturas y nunca motivo de inculpación.

El mestizaje es una arma de destrucción masiva de pueblos y tradiciones y la interculturalidad es una igualación por lo bajo. El multiculturalismo es una ocupación abusiva del espacio propio por los recién llegados. No es racista valorar la propia cultura, ni esto último es incompatible con valorar la diversidad natural de la especie humana y desear su conservación. Precisamente, valorar la diversidad humana implica valorar a cada una de sus culturas en sus espacios, arraigadas en su tierra y no en situación de inmigración, empobrecedora tanto para autóctonos, como para inmigrantes. Se ha investigado ya mucho sobre las consecuencias del desarraigo para obviar este aspecto.

Como se ha ido viendo, los grupos de presión inmigracionistas y las entidades estatales o profesionales que promueven también esta política, están decididos a hacer a los medios constructores activos de una sociedad multicultural o intercultural (11). El precio a pagar por esta servidumbre a la inmigración será la conculcación de la libertad de prensa, la libertad de información y la de expresión. Pero eso no debería importarle a aquellos a los que hemos visto promover el totalitarismo (o conmigo o contra mí). De hecho, ¿qué se propone desde la ideología inmigracionista para los medios díscolos que no se avengan a seguir sus recomendaciones? Coacción, no podíamos esperar otra cosa de estos enemigos de la libertad y del pueblo (12).

El objetivo de construcción, como sea, de una sociedad multicultural es el elemento al que se subordina cualquier otra consideración sobre periodismo o información por parte del entramado pro-inmigratorio (13). No dudan para ello en utilizar la coartada de la responsabilidad social de los medios (14). En este sentido, y contra esta postura que socava derechos y libertades, hay que afirmar categóricamente que la más importante responsabilidad social que tiene cualquier medio de comunicación es proporcionar una información veraz, incluso en el caso de que no convenga a los grupos de presión inmigracionistas.

Comentamos arriba la importancia otorgada por los grupos de presión inmigracionistas al control del marco noticioso o new frame, como modo de privilegiar determinadas interpretaciones ante el mismo hecho convertido en noticia. Las propuestas hechas a los medios no se limitan ya a las de elaboración de noticias sesgadas y autocensuradas en beneficio de los inmigrantes y en perjuicio de la población nativa, sino también a otros modos más intrincados de promover la ideología favorable a la inmigración masiva. Y así plantean la emisión de programas de entretenimiento y documentales que incidan en lo emotivo y en algún posible aspecto favorable de los inmigrantes. Promocionando este tipo de programas lo que se promociona realmente es la invisibilización de los problemas que acarrea la inmigración masiva (15).
   
Como conclusión puede decirse que este tipo de documentos (guías, recomendaciones, manuales de estilo) generados por organismos estatales, asociaciones profesionales y grupos de presión inmigracionistas no son sino una vuelta de tuerca más a una información y opinión mediática ya masivamente manipulada en beneficio de la inmigración, de los inmigrantes, de todos los poderes económicos que se benefician con la inmigración masiva, entre ellos los empresarios que se lucran contratando inmigrantes, y de la ideología del multiculturalismo. Suponen una contribución más en el camino de la  importante y nefasta intervención propagandística general para el control, por parte del poder, del pensamiento popular.

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(1) Esta consideración llega al extremo, en algún caso, de ignorar o despreciar la legalidad. En las  Recomendaciones del Consejo Audiovisual de Cataluña sobre el tratamiento informativo de la inmigración, disponible aquí, se propone: “abordar la inmigración como tema y no como problema, sin regir las circunstancias problemáticas, pero asumiendo la normalidad de la circulación internacional de las personas”.

(2) Por ejemplo, en la Guía práctica para los profesionales de los medios de comunicación: tratamiento informativo de la inmigración, editada por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, se pide en la página 32 y en relación a la delincuencia inmigrante: “elaborar los perfiles de los supuestos sospechosos, con independencia del origen, ya que no es éste un dato relevante en relación al propio hecho noticioso”. Esto es falso, pues en muchos casos el origen del delincuente sí está directamente relacionado con el delito cometido. Con el cumplimiento de esta petición las situaciones informativamente absurdas están servidas. Por ejemplo, en las noticias sobre las tournantes o violaciones colectivas, que son específicas de inmigrantes, especialmente africanos, en bien de la corrección política debería ocultarse ese hecho y el origen de los violadores ya que, según los ideólogos de la multiculturalidad, este dato explicativo, la raza de los violadores, no es un dato relevante en relación al hecho noticioso. Estos absurdos se podrían multiplicar con todo un catálogo de delitos en los que algunas nacionalidades de inmigrantes han desarrollado una auténtica especialización. Además, la gente debe conocer la verdad, ¿no era ese un principio básico del funcionamiento democrático?

En esta línea están las propuestas contenidas en el citado documento del polémico Consejo Audiovisual de Cataluña, Recomendaciones del Consejo Audiovisual de Cataluña sobre el tratamiento informativo de la inmigración. Aquí leemos que “la enfatización de las referencias a cuestiones como el origen o el color de la piel de los protagonistas de algunas noticias a menudo no añade información relevante al relato, no es estrictamente necesaria para la comprensión del hecho y, en cambio, actúa como refuerzo de prejuicios y como clave implícita de interpretación de intención negativa o condenatoria. Conviene administrar con criterio responsable, ponderado y crítico este tipo de referencias a fin de servir estrictamente a las exigencias de una información detallada, precisa y completa”. Una información detallada, precisa y completa… ¡donde se omiten datos que son imprescindibles para la comprensión de la información! ¿Podría haber mayor cinismo que el que encontramos aquí?

Abundando en esto, encontramos en el Manual de estilo sobre minorías étnicas del Colegio de Periodistas de Cataluña que “no hay que incluir el grupo étnico, el color de la piel, el país de origen, la religión o la cultura si no es estrictamente necesario para la comprensión global de la noticia” o que “hay que potenciar la búsqueda de noticias positivas”.

Por último, tenemos el tríptico La inmigración comunica, elaborado por el grupo de presión inmigracionista Andalucía Acoge y financiado por la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía, que se puede descargar aquí, y donde se dice en el apartado Propuestas: “es importante no designar por la nacionalidad a los responsables de un delito, ya que la carga negativa que contiene el acto puede extrapolarse al conjunto de los inmigrantes de dicha nacionalidad”. Un poco más abajo se explica también que “es importante dar a conocer los aspectos positivos de la inmigración, iniciativas solidarias de las experiencias de convivencia y los aportes de los inmigrantes al progreso económico, demográfico y humano de la sociedad. De este modo, contribuiremos a transmitir una imagen más real del fenómeno migratorio”. Es decir, que según este lobby cuya propaganda se financia con los impuestos de todos los españoles, ocultar,  por parte de los medios de comunicación, la cara negativa de la inmigración y de los inmigrantes y dar a conocer el aspecto positivo que la inmigración pueda tener contribuye a dar una imagen más real de la inmigración. De modo que, según Andalucía Acoge, en el primer caso no sería lícito generalizar pero en el segundo sí. Haciendo un paralelismo sobre lo que propone este grupo de presión, ocultar las consecuencias negativas de la energía nuclear y dar publicidad a las consecuencias positivas servirá para que los medios transmitan una imagen más real de la energía nuclear. Y así con todo, claro. La libertad de prensa, la libertad de información y la propia realidad sacrificada en beneficio de la inmigración y de los inmigrantes y de los que se benefician de todo esto (mafias que facilitan la entrada masiva de inmigrantes, grupos de presión inmigracionistas, como Andalucía Acoge, empresarios contratantes de mano de obra inmigrante, sindicatos sistémicos y partidos políticos de izquierda que van perdiendo definitivamente el apoyo de la clase obrera nativa europea y tratan de buscar un sustituto, resentidos sociales en general, etc.) De todas formas, son ellos los primeros que generalizan ya en su nomenclatura. Andalucía Acoge se hacen llamar, como si todos los andaluces estuvieran de acuerdo en “acoger”. Por otro lado, creo que ni ellos “acogen”, pues ¿acogen los oenegetas de Andalucía Acoge a los inmigrantes en sus casas? Eso sería acoger y, que yo sepa, estos no acogen (su supuesta solidaridad y humanitarismo no lo practican con sus bienes, sí con los ajenos) sino que se dedican a desviar recursos que debieran ir a españoles necesitados, hacia los inmigrantes.

(3) En la ya citada Guía práctica para los profesionales de los medios de comunicación: tratamiento informativo de la inmigración, página 31, se dice expresamente: “hay que evitar palabras cuyo campo semántico se relaciona con la negatividad: avalanchas, invasiones, interceptar, ilegales, sin papeles, mafias, corrupción…” Y esto aunque sea verdad que existen mafias y que trafican con inmigrantes facilitando su llegada a España.

En el mismo sentido se orientan las propuestas contenidas en el mencionado documento del Consejo Audiovisual de Cataluña. Aquí se dice que “no puede incorporarse como rutina el uso de términos o expresiones como ilegal, indocumentado o sin papeles para definir o calificar a personas en una situación administrativa no regularizada”. Y esto aunque efectivamente se encuentren indocumentados o no tenga papeles que justifiquen su estancia legal en el país. ¿Por qué se aboga aquí por dejar en suspenso la ley en el discurso mediático?, ¿es un acto de discriminación positiva lo que están proponiendo desde el CAC?

(4) En el Manual de estilo periodístico propuesto por la Coordinadora de ONGs de Euskadi de apoyo a inmigrantes se afirma que:el uso del género gramatical masculino para referirse a grupos mixtos, invisibiliza a las mujeres y sus aportaciones en los diferentes ámbitos de vida, simplificando y, en muchos casos, deformando la realidad. Es necesario transformar el modo de hablar y de escribir para visibilizar, respetar y reconocer lo que tanto las mujeres como los hombres que integran el colectivo de personas extranjeras que residen en nuestra Comunidad aportan, y han aportado, a nuestra sociedad. Para ello, se ha de utilizar un lenguaje que no discrimine a las personas en función del sexo.” Para ello no dudan en adulterar el lenguaje, cayendo directamente en la incorrección, confundiendo el género gramatical con aquello que los ideólogos de la ideología de género llaman género y aquello que los no sometidos a semejante ideología llamamos sexo.
    
(5) Así, en las ya citadas Recomendaciones del Consejo Audiovisual de Cataluña sobre el tratamiento informativo de la inmigración, se dice con asombroso desparpajo: “se han celebrado encuentros y debates, se han elaborado estudios, se han formulado propuestas y se han iniciado experiencias de autorregulación. Los hemos tomado todos como referencia”. Está claro, ¿no? Por si fuera poco, un poco más abajo: “los medios deben fomentar la autorregulación y la creación de instancias o mecanismos que velen por la calidad del tratamiento informativo de los temas relacionados con la inmigración”. Bastante rostro hay que tener para equiparar autorregulación (autocensura) con calidad del tratamiento informativo. Estos son los mismos que en el mismo documento sí que muestran gran preocupación por la libertad de expresión de los inmigrantes: “es preciso garantizar especialmente también a las personas y colectivos inmigrantes su derecho a la libertad de expresión”. Y mientras, desde esta misma instancia, paradójicamente (una paradoja aparente cuando se conoce qué traman) se promueve la autocensura en medios y periodistas.

En el documento de la Federación Internacional de Periodistas (IFJ) titulado Recomendaciones de la Federación Internacional de Periodistas sobre el Informe del Día Europeo del Observatorio de los Medios realizado por OL/MCM se llega incluso a describir cómo han de ser los organismos encargados de la autorregulación, previéndose además la participación de los propios inmigrantes: “los cuerpos autorreguladores independientes, deben ser representativos, inclusivos y reflejar la composición étnica de la sociedad”.

Por último, en la ya nombrada Guía práctica para los profesionales de los medios de comunicación: tratamiento informativo de la inmigración, se recoge explícitamente la necesidad de la autorregulación al informar de la inmigración. En su página 19 consta esta recomendación: “aplicar la autorregulación sobre el fenómeno migratorio”.

(6) En las Recomendaciones del Consejo Audiovisual de Cataluña sobre el tratamiento informativo de la inmigración, se recoge esta recomendación: “la composición de las plantillas, sin conculcar procedimientos de selección por mérito, idoneidad y oportunidad, debería tener en cuenta la diversidad y la pluralidad socialmente existentes”. La propuesta del inefable CAC no está exenta de cinismo. Si se aplica la discriminación positiva en beneficio del profesional inmigrante se estará discriminando negativamente al profesional español. Si ante un profesional nativo y otro inmigrante igualmente meritorios, idóneos y oportunos se escoge al inmigrante por ser inmigrante, puede afirmarse, sin ningún género de dudas, que el profesional nativo ha sido víctima de la discriminación positiva. Si hay discriminación positiva para alguien, que no se dude de que otro sufrirá la correspondiente discriminación negativa.

El Manual de estilo sobre minorías étnicas del Colegio de Periodistas de Cataluña, hace la misma recomendación, pero además se sincera, explica su utilidad: “otro nivel de actuación sería la aparición, en informativos de televisión, radio y en los diarios, revistas y en cualquier producto informativo, de periodistas y presentadores de diversas minorías étnicas; hecho que produce un notable efecto normalizador.” Lo dice claro: el objetivo es normalizar una situación. Normalizar es regularizar o poner en orden lo que no lo estaba o hacer que algo se estabilice en la normalidad. ¿Está clara la intención al recomendar contratar periodistas inmigrantes? Se trata de transformar los medios en el sentido de que funcionen como constructores activos de un consenso que permita poner en marcha una sociedad multicultural, ante unos nativos en repliegue.

Igualmente, en las Recomendaciones de la Federación Internacional de Periodistas sobre el Informe del Día Europeo del Observatorio de los Medios realizado por OL/MCM se recoge la misma idea: “en conclusión, se destaca la necesidad de políticas de contratación de minorías como profesionales de los medios y políticas de sensibilización, inclusión y preparación de los periodistas acerca de los derechos de las minorías.”

(7) De nuevo, las siempre ricas en contenidos Recomendaciones del Consejo Audiovisual de Cataluña sobre el tratamiento informativo de la inmigración: “finalmente, el Consejo del Audiovisual de Cataluña considera que resultaría de utilidad la celebración periódica de sesiones de trabajo entre las organizaciones representativas de las personas en situación de inmigración, las autoridades implicadas, los colectivos y las asociaciones de profesionales de la información, los medios de comunicación y los centros universitarios de formación de comunicadores, para evaluar los discursos informativos predominantes sobre inmigración y elaborar propuestas de mejora de los procedimientos”. ¿Se espera alguna reunión con los castigados y negativamente discriminados nativos, a ver si así mejoramos los procedimientos hacia ellos?

(8) Y así, en la referida Guía práctica para los profesionales de los medios de comunicación: tratamiento informativo de la inmigración, página 32, puede leerse una afirmación tan categórica como “los enfoques deben poner el énfasis en el hecho de que la convivencia entre culturas es posible y necesaria”. En las Recomendaciones del Consejo Audiovisual de Cataluña sobre el tratamiento informativo de la inmigración podemos leer: “es necesario introducir en los discursos informativos elementos de reflexión que permitan contemplar la inmigración como un fenómeno común de desplazamiento de población, y no como una amenaza. O bien que permitan ejercicios tan elementales como el de plantear que la condición de persona inmigrada es, por definición, transitoria y que si generalmente se prolonga es por la precariedad de los mecanismos políticos, sociales y culturales de incorporación.” De este modo, alcanzando la cuadratura del círculo de la xenofilia y la auto-culpabilización, descargan sobre la sociedad que recibe la inmigración masiva la responsabilidad sobre los problemas que el desorden migratorio nos trae. En este último documento también se incluye la siguiente proposición: “la utilización de citas textuales u otras expresiones o materiales de carácter racista o discriminador, aunque sean de carácter histórico o erudito, deben estar debidamente marcadas y atribuidas, proporcionando hasta donde sea posible referencias sobre la autoría y sobre el contexto de formulación.” Esto excede con mucho lo que sería una legítima preocupación por la veracidad y exactitud de la información. Porque, si es al contrario, y las citas textuales o expresiones exaltan al inmigrante y promocionan el multiculturalismo o el interculturalismo, no se considera necesario darles atribución y explicar el contexto en el fueron pronunciadas. Establecen así, desde el CAC, lo que es un discurso bueno y uno malo, homologando el bueno a lo que la gente debe pensar, hasta que la gente llegue a creer que estos son sus pensamientos genuinos y no los promocionados por el poder. Profundizando en el documento, vemos como la buena práctica periodística se convierte en una coartada para ingenuos y las “recomendaciones”  van deslizándose hacia la idea de cómo debemos pensar.

(9) Esto se aprecia claramente en el discurso del Manual de estilo periodístico propuesto por la Coordinadora de ONGs de Euskadi de apoyo a inmigrantes: “somos conscientes de que los medios juegan una importante función formativa y educativa en nuestra sociedad; y en este sentido, es necesario que tanto los profesionales como las empresas periodísticas se propongan un esfuerzo normalizador a la hora de tratar las informaciones que tienen como protagonista al colectivo de inmigrantes; por ejemplo, mediante la difusión de los valores positivos de las diferentes culturas que los configuran u obviando estereotipos y términos semánticos que sean susceptibles de perjudicar la valoración social de estas personas.” Esto lo propone una entidad que, por otra parte, ni siquiera puede escribir España en sus documentos, sino estado español.

(10) En las Recomendaciones de la Federación Internacional de Periodistas sobre el Informe del Día Europeo del Observatorio de los Medios realizado por OL/MCM se establece como resultado de su investigación que: “los periodistas han de ser conscientes de que un periodismo que ignora o no aprecia la diversidad de culturas, tradiciones y creencias promueve estereotipos que refuerzan actitudes racistas y la apelación a los extremismos políticos“. Dicho esto cuando precisamente el multiculturalismo y el interculturalismo son instrumentos acelerados de destrucción de la diversidad humana.

(11) Nuevamente, en la Guía práctica para los profesionales de los medios de comunicación: tratamiento informativo de la inmigración, página 19, se establecer que hay que “promover la responsabilidad social de los operadores con fines integradores, para evitar la manipulación de cualquier tipo y responder al reto de promover la construcción una sociedad multicultural y tolerante”. ¿Y por qué los medios deberían escoger la opción ideológica de promover una sociedad multicultural, identificada aquí espuriamente con una sociedad tolerante? En una postura en la que se contemple a los medios como servidores de la sociedad, y no de las élites, debería haberse propuesto que los medios den voz a la pluralidad de opiniones acerca del modelo de sociedad que el pueblo posee.

(12) Si los medios no quieren aceptar estas recomendaciones y promover el multiculturalismo, les esperan incluso prácticas infamantes contra ellos. Y así, en la Guía práctica para los profesionales de los medios de comunicación: tratamiento informativo de la inmigración, y en la página 19, se exhorta a “establecer claramente el papel y posición de los organismos reguladores (consejos del audiovisual, observatorios de tratamiento mediático) de acuerdo a la ley, e introducir mecanismos, no de sanción pero sí de llamada de atención pública (publicación de infracciones), con el fin de que sean atendidos por las empresas y los profesionales”.  Son, ni más ni menos, que formas de coacción de los multiculturalistas para sortear con éxito las pequeñas garantías que las constituciones de muchos países europeos dan todavía a la libertad de expresión y de información.

(13) Donde más clara aparece esta demanda es en el Manual de estilo sobre minorías étnicas del Colegio de Periodistas de Cataluña donde se da la siguiente consigna: “militancia periodística: hacia una multi-interculturalidad enriquecedora para todos. La potenciación de las informaciones en positivo”.

(14) En las Recomendaciones del Consejo Audiovisual de Cataluña sobre el tratamiento informativo de la inmigración encontramos que: “las empresas públicas y privadas que elaboren información audiovisual, atendiendo a la responsabilidad social que tienen contraída, deben colaborar en las políticas públicas de incorporación de la población inmigrada” o que “conviene potenciar las informaciones positivas que involucren a la población inmigrada sin menoscabo de la verdad o que pueda sugerir la construcción de una realidad enmascarada. Las autoridades, los medios de comunicación y los profesionales tienen el deber de no ocultar la verdad y de servir al derecho a la información, pero también comparten la responsabilidad social de promover la convivencia, en un contexto de libertad, pluralidad y civismo.” Pero no podemos olvidar que potenciar lo positivo por parte de los medios equivale a ocultar lo negativo, tratando de engañar de esta forma a la población. Los grupos de presión inmigracionistas saben que en una sociedad mediática como la que tenemos, lo que la gente ve en los medios puede tener más fuerza que lo que la gente ve en su vida cotidiana. Lo primero no suele parecerse en nada a lo segundo y esto debe imputársele en parte a estos lamentables adalides del control de la información y del pensamiento.

Este discurso promotor de la inmigración y del multiculturalismo continúa en otros documentos de implicados en la tarea de controlar la libertad de prensa y de información en el sentido que comentamos. El Manual de estilo sobre minorías étnicas del Colegio de Periodistas de Cataluña establece que: “la influencia de los medios de comunicación en la visión que la sociedad tiene de la realidad, obliga al profesional de la información a un compromiso más firme en la tarea de reflejar el sentido positivo de la multi-interculturalidad.” ¡Falso! La obligación del periodista y del medio de comunicación es proporcionar información veraz y, en ningún caso, hacerle el juego al entramado pro-inmigratorio, al poder. En el tríptico de Andalucía Acoge, La inmigración comunica, se dice: “es importante denunciar con vigor cualquier hecho de racismo, exclusión o explotación laboral en el ámbito de la inmigración”. Pero, ¿y si el racismo, la exclusión o la explotación tiene por víctimas a la población nativa y por ejecutores a inmigrantes? ¿Es necesario denunciarlo entonces o no?

(15) Como ejemplo de lo dicho tenemos la Guía práctica para los profesionales de los medios de comunicación: tratamiento informativo de la inmigración, donde en su página 19 se propone a los medios “evitar la relación entre inmigración y delincuencia o marginalidad y promover la información en positivo, que muestre a los inmigrantes en contextos diarios de integración. En especial, en los programas de entretenimiento (tertulias, magacines, concursos”. Esto equivale a proponer el suministro de ideología pro-inmigración también, y sobre todo, cabría decir, en aquellos momentos en que se sabe que las precauciones del público respecto a los medios están más relajadas y el efecto ideológico es mayor, es decir en los momentos dedicados al ocio y al entretenimiento mediático. Lo que aparece en la página 31 de esta misma Guía no deja lugar a dudas respecto a las intenciones de los lobbies inmigracionistas: “asumir el papel de los medios como instituciones socializadoras, dentro de esta perspectiva buscar el objetivo de cohesionar la sociedad: asociar la inmigración con lo positivo. Abordar la inmigración como una realidad presente en nuestra sociedad, buscando así su normalización”. Se insiste en lo mismo en la página 34: “representar la diversidad de forma ecuánime y como un elemento ya intrínseco de la cotidianeidad”.