domingo, 9 de octubre de 2011

Orientaciones frente a la africanización del gusto musical europeo

No es necesario insistir mucho más en la importancia de recuperar un patrimonio musical europeo que hemos perdido. Si somos contrarios a la pérdida de nuestra identidad, si nos enfrentamos día y noche a la sustitución en curso de la población autóctona europea, debemos oponernos a la ruina de nuestro patrimonio musical europeo y su sustitución por otro, africanizado o no. Además, nuestra música, que de por sí tiene suficiente valor como para que nos esforcemos en preservarla, nos librará del pesimismo y nos animará a luchar aún más. La africanización musical convierte en absurdas toda una serie de capacidades cognoscitivas musicales duramente desarrolladas por el espíritu europeo. La africanización de la música es solo un capítulo de un proceso mucho mayor, la africanización de toda nuestra cultura, y de todos nosotros. Y ese camino está ya bastante avanzado: cánones estéticos desviados de lo ario, tatuajes, piercings, modales y gestos determinados, sensualidad extrema, etc.

En la resistencia a la africanización musical hay implicada una serie de condicionantes cuyo alcance, obviamente, sobrepasa al individuo. Mientras el estado no se transforme en Volksstaat, en estado popular, al servicio de la grandeza de nuestro pueblo, poco se hará desde esta instancia central. Pero como nosotros y nuestras familias somos los destinatarios de esta música africanizada, aunque sea de una forma descentralizada, individual, mucho se puede ir haciendo ya.

Europeo o eurodescendiente, lo primero es cortar el flujo. En los dos primeros artículos de esta serie sobre africanización musical dimos las claves para conocer si una música es o está africanizada. Ahora aplicadlas, sin miedo y sin pereza. Sed buenos europeos y apagad los canales radiofónicos, televisivos y de otros medios electrónicos de difusión de música africanizada. Evitemos, por supuesto, conciertos y actos públicos y privados donde se nos castigue con esta música.

Esto ya es algo. Ahora hay que hacer frente de forma eficaz e inteligente al enlatado musical. El enlatado musical es responsable de la banalización del fenómeno musical ya por pura saturación, al margen incluso de la calidad de la música. Que nadie se desespere: el enlatado musical va más allá de la africanización y va a seguir existiendo. Pero nadie os obliga a comprar discos o cds de música africanizada, así que no lo hagáis, ni siquiera para regalarlos. Tampoco nadie os obliga a estar constantemente escuchando música. El silencio ya tiene un valor. La música debe de ser, entre otras cosas, una gran experiencia estética. Insisto, abandonemos nuestras inercias y hagamos frente de una vez por todas a estos malos hábitos que nos han inculcado.

Lo anterior constituye el más recto camino. No obstante, si tras el necesario análisis de conciencia descubre uno que le gusta escuchar música pop, rock, metal, rac o similares, pero cuyos códigos no se alejan demasiado de la verdadera música europea, entonces es lícito seguir disfrutándola, siempre que se tenga presente que las circunstancias presentes imponen, entre otras medidas de autoconservación, un retorno a la música realmente europea, pues no se preserva lo que no se ama y no se ama lo que no se conoce.

Hasta aquí lo que no hay que hacer. Ahora lo que sí hay que hacer.

Si tienes hijos o hermanos pequeños oriéntalos positivamente hacia la música clásica. Promueve tal interés en el niño y, si te resulta posible, proporciónale educación musical clásica reglada. Ten en cuenta que el sistema educativo de aborregamiento masivo no da la más mínima importancia a esta música, más bien la sabotea. Así que tienes que hacerlo tú, adulto preceptor. Cuando crezcan un poco, vigila a tus hijas y ten cuidado con la música que escuchan, muy especialmente con el rap y el hip hop. Si son varones, procura que no parezca un patético whigger. Respecto a tu mujer, no se te vaya a ocurrir permitirle asistir a clases de salsa.

Ahora eso mismo de promover el interés por la música clásica hazlo contigo. Lo más habitual es que carezcamos de esa cultura musical. No pasa nada, estamos a tiempo. Interésate por este género musical, aunque en principio no te resulte interesante, o incluso te aburra. Eso te ocurre porque no lo entiendes. Esto no es bazofia musical y para entenderlo tendrás que formarte, siquiera mínimamente. Como ya eres mayorcito para ir a una academia a estudiar solfeo, tendrás que ser audidacta.

Medidas paralelas debes tomar con respecto a la música auténticamente popular. Todas las regiones de España tienen su folclore. Cultívalo y que lo cultiven tus hijos. Haz saber que el cosmopolitismo no te interesa, que es un subproducto inferior de una inferior forma de estar en el mundo, y que la última bazofia inventada en Nueva York, en lo que a ti respecta, ahí se va a quedar. Aviso que debería ser ya innecesario: el flamenco no es música española, no forma parte del folclore de ninguna región de España. Es música del pueblo gitano, son estas personas las que tienen que gestionar el flamenco.

Acude, cuando te sea posible, a conciertos de música clásica o folclórica europea. Compra discos o cds de este tipo de música. También literatura al respecto. Cuando escuches música clásica o popular, no la consumas. Aprópiate de ella, compréndela, identifica el espíritu que hay en su interior.

4 comentarios:

  1. La música europea tiene una gran riqueza de manifestaciones que es una lástima que tantos hermanos tengan el mal gusto de tolerar siquiera la monotonía y lo burdo del hip-hop.

    Además de fomentar la música europea clásica entre nuestros hermanos, también hay que explorar diversas expresiones ancestrales como la música medieval:

    http://www.youtube.com/watch?v=xTgv0U1tDTA

    Por otro lado, dentro del metal existe un subgénero interesante conocido como metal neoclásico, una muestra de que no todo el metal está africanizado y por el contrario, tiene una gran influencia europea:

    http://www.youtube.com/watch?v=e8h82NItRuY

    Muchas gracias estmados amigos por incluir mi blog en su indispensable portal para la reconquista de nuestra herencia indoeuropea.

    Un abrazo.

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  2. Hace unos años en Mallorca fuimos criticados por un profesor aragonés por tocar un tipo de gaita (que llegó a la isla en 1231 con las tropas de Jaime I) según él "demasiado distinta" a las del resto de España. Evidentemente no tiene nada que ver ni con la gallega ni con la asturiana aunque sí es de la misma familia de instrumentos (cornamusas), pero nosotros pensamos que al tocar un instrumento tan distinto no hacemos ningún mal sino que contribuimos a la riqueza de nuestro folklore.

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  3. La música clásica está en manos de los Solti y los Baremboim. Han vulgarizado lo que antes era para genios, bajando el listón tanto que los grandes premios para virtuosos han desaparecido. Los conciertos y óperas que organizan se han quedado para progres como la mujer de Zapatero.

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