Bajo la excusa de condenar la publicidad sexista [sic] y exigir una publicidad no sexista (según la leyenda, donde se lee “Exigimos una publicidad no sexista”), como si toda publicidad no fuera una lacra (se ve ya aquí la relación de compatibilidad y hasta de complicidad que existe entre feminismo y capitalismo), se nos informa (icónicamente, mediante una fotografía de una mujer presente en la postal publicitaria editada por el Instituto Andaluz de la Mujer, dependiente de la Junta de Andalucía, perfectamente identificado en el logotipo situado en la base de la postal) del tipo de mujer propuesto por este ente autonómico.
Y así, nos proponen-imponen un modelo de mujer de escasa feminidad. Corte de pelo netamente varonil, carácter que también caracteriza al vestuario que utiliza, ausencia de formas femeninas, pose masculina... Podría pensarse que el propagandista ha utilizado el recurso de la exageración, con la intención de captar la atención del público tratando de conseguir un modelo de mujer lo más parecido morfológicamente al hombre; pero aún así, el hecho es que el modelo de mujer que resulta propuesto es éste. E implícitamente, las feministas que se esconden detrás de toda esta complicada ingeniería social, parecen reconocer la desigualdad ontológica que existe entre hombre y mujer, de modo que el anuncio nos narra que esta igualdad esencial deseada tan solo se consigue forzando las cosas, confundiéndose la mujer con el hombre, mimetizándose con el hombre...
Es sabido que cualquier mensaje icónico, cualquier icono (entendido como signo que sustituye al objeto mediante la reproducción de algunas de sus condiciones de percepción, y por medio de códigos de reconocimiento) es codificado siguiendo códigos culturales, sociales y estéticos determinados. Pues bien, la foto en cuestión, que con tanta naturalidad nos presentan las feministas subvencionadas del siniestro Instituto Andaluz de la Mujer, trata de conmover, de violentar y de transformar los elementos que, según los códigos socioculturales tradicionales, identifican a la mujer y al hombre. De esta manera se juega a un aparentemente burdo, pero realmente complejo, confusionismo. Los rasgos pertinentes (entendidos como la unidad mínima de significación perteneciente a un sistema comunicativo que nos permite reconocer características de un objeto real) de lo que sería una mujer se encuentran transformados, y es lo masculino lo que pasa a formar parte del icono femenino promocionado. Se ve claro aquí que, mediante una conmoción en nuestros códigos, tratan de transformarlos a ellos y de transformarnos a nosotros. Y más si tenemos en cuenta que un icono en forma fotográfica en un artefacto propagandístico siempre tiene carácter connotativo (hace referencia al mensaje secundario de la imagen, a las asociaciones que van implícitas en la imagen y en función de un contexto social y cultural dado; en oposición a lo denotativo o significado literal de la imagen); y esto es así porque el grado de iconicidad (grado de reconocibilidad perceptiva que alcanza una imagen, es decir semejanza con el objeto representado) de una fotografía es muy elevado y por lo tanto solo da juego, en términos publicitarios o propagandísticos, como connotación. Este carácter connotativo de la imagen fotográfica es logrado, por parte del creador del cartel, por medio de lo que el semiólogo Roland Barthes denomina procedimientos de connotación. A todo esto Barthes se refiere como la paradoja fotográfica. La fotografía, que es un analogom perfecto del objeto real, que alcanza la plenitud de su analogía, realmente no disfruta de tal carácter, pues generalmente el mensaje fotográfico está connotado, tanto a nivel de producción (fotografía construida según normas profesionales, estéticas e ideológicas) como a nivel de recepción (fotografía es interpretada según un campo establecido de signos). Coexisten pues dos mensajes en la fotografía: uno sin código, que es lo analógico, y otro con código, que constituye lo que se engloba dentro de la retórica fotográfica.
Lo “peligroso” de la connotación de la imagen fotográfica está en que ésta está producida por una modificación de lo real, pero beneficiándose a la vez del prestigio y la veracidad que rodea a la denotación. Vemos que las feministas no dejan nada al azar.
Pero vayamos más allá. El rótulo de PERSONA, el rótulo que “identifica” a esta mujer como persona, ¿dónde está situado? Este rótulo sirve justamente para invisibilizar el pecho femenino, uno de los signos más característicos de la feminidad y parte del cuerpo inextricablemente asociado a la maternidad. El mensaje es claro: la maternidad y la consideración de la mujer como persona van a estar situadas en polos opuestos, para estas apologetas de la sociedad declinante, claro está. El carácter artificioso de todo esto nos lo desvelan las mismos ideólogas del abolicionismo femenino de forma involuntaria. La consideración de persona hacia esta mujer viene dado por un cartel con el rótulo “persona” que estos le cuelgan. No parte de sí misma, del modelo utilizado, sino que es algo en cierto modo “concedido”, “otorgado”. ¿Reconocen, inconscientemente, que han creado un monstruo, un monstruo feminista?
Por último, una mujer no debería tener etiqueta alguna, y tampoco un hombre. El término etiqueta nos remite inmediatamente a la mercancía y acto mercantil. Las feministas no tienen problema alguno con esto; de nuevo nos encontramos con la complicidad señalada arriba entre feminismo, mercado capitalista y triquiñuelas publicitarias. Sabemos de sobra que el feminismo es, entre otras cosas, un atajo para desplomar los salarios mediante la creación artificial de un estado de superpoblación laboral; también sirve al capitalismo expandiendo ciertos mercados “femeninos” y ayudando a que lo mercantil invada todas las parcelas de la vida.
La abolición de la mujer es un acto de transformación social brutal que sólo parece propio de una casta sacerdotal. ¿Estamos frente a ella, frente a una casta sacerdotal feminista? Sí.



12 comentarios:
El cuerpo central del feminismo está compuesto por la mminoria tortillera, solo hay que ver las concentraciones proabortistas etc .
Esa imagen de mujer andrógina está totalmente concebida por los lobbys homosexuales.
Nada nuevo bajo el sol, y más en Andalucia, comunidad controlada por los sociatillas más repugnantes y corruptos, por suerte, la realidad de la calle y de lo que piensa mucha gente no se corresponde con los deseos de esta gente.
Esta democracia(plutocracia realmente) es la dictadura de las minorias, sean estas financieras, de orientación sexual o racial, una dictadura contranatura que tiene los dias contados(pueden ser décadas).
Tiparracas como las de esa foto las podemos ver en la calle todos los días.
Cada vez me resultan mucho más siniestras las intenciones de los marxistas culturales, esto de negar la sexualidad y tomarla como una elección (porque, por mucho que les pese a algunos, en esta vida hay cosas que no podemos elegir) me parece de lo más antinatural que he visto en mi vida.
La sexualidad es un instinto y la gente equilibrada y sana nace con el.
No se puede elegir como una opción algo que es instintivo desde el nacimiento, lo que si que se puede hacer es confundir, influenciar y modificar las mentes más debiles y gregarias. De este principio procede el constante bombardeo de homosexualidad, consumismo, relativismo, mestizaje ETC.
Es siempre lo mismo, reprogramación y control de la sociedad, una mezcla entre "1984" y "un mundo feliz", nadie podrá decir que no se estaba advertidos.
http://www.youtube.com/watch?v=eoXmXAucR1M&feature=relmfu
De hecho, A.J, el feminismo llevado a sus últimas consecuencias conduce directamente al lesbianismo. Todo lo feminista que se quede a medio camino del lesbianismo (denuncias falsas, "solterismo", renuncia a la maternidad) es feminismo a medio gas.
Muy interesante tu idea de la dictadura de las minorías. La derecha es partidaria de la dictadura de la minoría financiera y de las multinacionales. La izquierda, perdido para siempre el apoyo de la clase trabajadora (ésta en Francia vota al Frente Nacional, por ejemplo), se aferra al poder político mediante la organización intensiva de minorías influyentes (anti-mujeres = mujeres feministas, razas invasoras racistas organizadas como ONGs "antirracistas", lobbies gays, gente del cine, etc.)
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Tiparracas como las de esa foto las podemos ver en la calle todos los días
Y cada vez las veremos más. Soldado, (efecto de la propaganda, muy útil en los de naturaleza borreguil) y cada vez nosotros las aborreceremos más.
Pero un análisis concienzudo de la propaganda feminista nos revela enseguida las insuficiencias de semejante ideología, que se ocultan tras el berrido histérico de la feminista de turno. Y así, una estética bruta y zafia no puede ocultar la debilidad conceptual de la ideología feminista.
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El vídeo de Metioko hace referencia a la propaganda feminista dirigida a niños. Peligrosísima y similar a la pura corrupción de menores, uno de los crímenes predilectos de todo progresista.
¿Ser persona es ni ser hombre ni ser mujer?
Existe un feminismo (pues no todos los feminismos son iguales) que es el machismo más dañino que existe. El machismo que se denuncia por parte del feminismo al menos mantenía una línea clara entre lo masculino y lo femenino, no hacía una distinción entre ser sexuado y ser cultural, pues lo femenino es algo arraigado en la mujer, como es normal y natural, y todo hombre y mujer bien constituidos lo saben. Sin embargo, el feminismo -concretado en este tipo de feminismo al que me refiero-, que habremos de tratarlo como un machismo totalitario, le dice a la mujer que debe ser como un hombre, que es capaz de ser como un hombre (igual que el hombre).
Es decir, el feminismo (y ya refiriéndome a su totalidad) parte de un sentimiento de inferioridad, porque su única referencia es el hombre y su ansia sólo la lleva a querer superarlo o igualarlo: quiere lo mismo que el hombre, su aspiración no es ser cada vez mejor como mujer. Se cree inferior al hombre y encima le echa las culpas al hombre de la inferioridad que ella se crea en sí misma. Pero bien, el feminismo, como toda ideología marxista cultural, pues yo sólo me refiero a ese feminismo, es una moral de esclavos.
“La única etiqueta que debe tener una mujer es persona”. ¿Qué es ser persona? ¿Por qué debe ser una etiqueta? Etiqueta suena a materialismo, a ropa con código de barras. Si eso es a lo que aspira la mujer, a ser una etiqueta, ¡qué poco se valora! ¡Y qué poco la valora esta entidad autonómica! Etiqueta es asumir el encumbramiento a objeto de la mujer oficialmente. Flaco favor hace esta publicidad, que pretende poner en valor a la mujer, aislándola de su supuesto estatus de objeto generalizado, como si una mujer fuera igual a todas las demás –estatus para el cual la mujer ha trabajado activamente (que no vengan con victimismo)-, como si el hecho de que una mujer se sienta ultrajada y víctima ya sean ultrajadas y víctimas todas las demás (muy marxista esto, muy dirigido a la inoculación de una mentalidad de “clase para sí”). Pues bien, recapitulado, esta publicidad, cuyo objetivo es definir a la mujer como un no objeto, le hace más objeto si cabe, al “etiquetarla”, al convertirla en un trozo de materia donde sólo vale su condición de persona y no su feminidad, que aparece en un segundo plano o prácticamente inexistente (ateniéndonos a la “persona” de la foto); como si la feminidad fuera algo inferior a la persona (persono-machismo o “personismo” (?)), como si lo que le hiciera persona, lo que la caracterizarada como tal, no fuera precisamente que es mujer.
El concepto persona como tal no dice nada, es un folio en blanco. Es lo que contiene el ser biológicamente humano lo que define a la persona y la hace persona.
Ser persona es la condición de todo ser biológicamente humano, entonces. Esto biológicamente, porque luego moralmente parece ser que persona es sólo aquella que tiene bonitos valores (que no buenos, sino bonitos). Jurídicamente es otra cosa… Y es que persona es un concepto bastante complicado.
¿Entonces la persona no tiene sexo? ¿La persona es algo que no contiene nada? ¿La persona es independientemente de lo que ella constituya como tal? Porque asumir eso es uno de los pilares que sostiene la igualdad de todos los Hombres. Falacias, sólo falacias.
Ser persona no es, en definitiva –según yo-, la esencia, sino que es lo que hacemos, nuestros actos, nuestros valores, lo que constituimos biológicamente también, lo que nos hace persona, lo que hace a la persona, y lo que constituye realmente nuestra esencia.
Le quitan la femineidad a la mujer y la convierten en un ente abstracto, bonito panorama.
"Persona" sin sexo reconocible, o "individuo", son denominaciones abstractas para sustraer toda connotación de pertenencia sexuada en hombres y mujeres. Es una de las consecuencias del dogma igualitario actualmente imperante. Pasa lo mismo que con la palabra "humanidad" con la que se pretende sustraer toda connotación identitaria y diferenciada de los distintos grupos étnicos, dejándolos inmersos en una abstracción que no tiene en cuenta sexo, etnia ni nacionalidad: la "humanidad".
Pretender sustraer al ser humano de dichas especificidades es robarle precisamente su parte humana y convertirlo en una entidad abstracta (individuo, humanidad), desarraigado de toda connotación colectiva o identitaria.
No hay "cultura universal" ni "hombre universal" ni "individuo universal". Hay pueblos con culturas y hombres (y sus respectivas mujeres, claro).
Ese imperativo ideológico, que como ya he dicho antes está basado en el dogma de la igualdad de inspiración francmasónica (los de la guillotina), no tiene en cuenta que los seres humanos se agrupan en comunidades étnicas, culturales, nacionales, etc. Por tanto pasa por encima de estos aspectos atropellándolos.
Intentar acanzar el ideal del individuo abstracto (hombre universal) solo puede llevar al absurdo y al autoengaño.
Las costumbres, los ritos, la visión del mundo, la concepción de la sociedad, la idea de lo sagrado, la particular manera de cada cultura de entender la relación entre el hombre y el mundo, etc se basa en la diversidad y en la diferencia. Cualquier tentativa de homogeneizar las culturas o las etnias (o los sexos), de reducirlas a un modelo universal (tal y como pretende la declaración universal de los ddhh), atenta contra lo que es específicamente humano
Importante la precisión de Daorino en el sentido de que no todos los feminismos son iguales. Yo incluso digo que hay corrientes ideológicas muy concretas que hoy pasan por feminismo sin serlo.
Por supuesto, la publicidad analizada, que es también propaganda, cosifica a las mujeres, las convierte en meros objetos pero, ¿qué otra cosa ha hecho el feminismo, cuáles son sus otros logros?
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A mí me parecen muy interesantes esas consideraciones que hace Deporta acerca del interés del régimen en promover un ideal de individuo humano abstracto y universal, justo el sujeto de aplicación de los Derechos Humanos, que por su parte son absurdos, y no sólo por lo absurdo del sujeto puramente ideal y en absoluto existente al que se aplican.
Cualquier tentativa de homogeneizar las culturas o las etnias (o los sexos), de reducirlas a un modelo universal (tal y como pretende la declaración universal de los ddhh), atenta contra lo que es específicamente humano
Pero no menos interesante me resulta conjugar esta realidad con aquella otra de la dictadura de las minorías, y la necesaria y previa conformación de unas determinadas minorías, contra la que alertara A.J Frente a lo que pudiera parecer, ambas realidades, 1) la construcción del humano abstracto y universal y 2) la construcción de unas muy determinadas minorías destinadas a una muy concreta tarea, son plenamente compatibles.
Primero se centrifugan, en sentido ideal, en la realidad otro gallo canta, las identidades (creación del humano abstracto y universal) y luego de ese magma se modelan las minorías necesarias y destinadas al dominio simbólico (político) de nuestra sociedad. Lo importante está en que las minorías obtenidas así no son minorías “naturales” sino minorías creadas ah hoc para que sirvan a todo esto. Así la minoría de las feministas y sus organizadísimos lobbies no tienen demasiada relación con la minoría de las mujeres (y ya hemos demostrado en otro lugar que el grueso femenino sufre con el feminismo, que le perjudica). La minoría homosexualista en forma de colectivo y grupo de presión gay tampoco representa al conjunto de homosexuales, algunas de cuyas individualidades sienten cada vez con más frecuencia vergüenza ante la naturaleza de los representantes auto-nombrados que les han tocado en suerte. Muchos de ellos no desean hacer de la homosexualidad una cuestión política, prefiriendo dejar el asunto en un plano privado e interpersonal. Con las minorías inmigrantes pasa algo curioso. No he visto muchos chinos en lobbies de supremacismo inmigrante (codificados como antirracistas); los musulmanes, en su mayoría, prefieren organizarse ellos mismos y aceptan de mala gana eso de participar en una dictadura de minorías, pues quieren todo el poder para sí mismos. De modo que los lobbies inmigrantes, al menos en España donde es todo algo reciente, son entes artificiosos formados por una amalgama de inmigrantes de diversas nacionalidades entre la cual destaca un número no pequeño de españoles generalmente cripto-marxistas y, en todo caso, gente sin oficio ni beneficio que ha hecho de la endofobia su profesión y fuente de ingresos. Como Esteban.
Simpático el soldadito de la postal publicitaria; únicamente le falta la bayoneta entre los dientes. Si fuese yo lesbiano, hasta me enamoraría de ese pedazo de chaval.
Mientras ese modelo se propague, el hombre sólo podrá aguantarse la nueva pataleta de la niña caprichosa. El problema es que, en este mundo plagado de aberraciones, existen muchísimos enfermos a quienes sí les fascinan semejantes esperpentos.
Pero qué pocos argumentos los del profesor del video; bien pudo ripostar mencionando a las innumerables ENVENENADORAS aparecidas en el transcurso de los tiempos. Claro, de no someterse al nuevo programa escolar, a semana siguiente, ese profesor ya estará REEMPLAZADO por una esforzada profesora, mientras el pobre cretino va a fregar platos.
Dados los avances genéticos, pronto propondrán como lo más genial de la evolución, la reproducción asexual: ¡pero qué digo, si no las interesa reproducirse!
Las faldas ya quedaron sólo para representaciones folclóricas.
C.V.A.M
Si sólo existe el concepto de persona, ¿para qué tanta ley fomentando la paridad en empresas, listas electorales y demás?
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