jueves, 15 de septiembre de 2011

Teología política

    
«Todos los conceptos centrales de la moderna teoría del Estado son conceptos teológicos secularizados. Lo cual es cierto no sólo por razón de su evolución histórica, en cuanto fueron transferidos de la teología a la teoría del Estado, convirtiéndose, por ejemplo, el Dios omnipotente en el legislador todopoderoso, sino también por razón de su estructura sistemática, cuyo conocimiento es imprescindible para la consideración sociológica de estos conceptos. El estado de excepción tiene en la jurisprudencia análoga significación que el milagro en la teología. Sólo teniendo conciencia de esa analogía se llega a conocer la evolución de las ideas filosófico-políticas en los últimos siglos. Porque la idea del moderno Estado de derecho se afirmó a la par que el deísmo, con una teología y una metafísica que destierran del mundo el milagro y no admiten la violación con carácter excepcional de las leyes naturales implícita en el concepto de milagro y producido por intervención directa, como tampoco admiten la intervención directa del soberano en el orden jurídico vigente. El racionalismo de la época de la Ilustración no admite el caso excepcional en ninguna de sus formas. Por eso la convicción teísta de los escritores conservadores de la contrarrevolución pudo hacer el ensayo de fortalecer ideológicamente la soberanía personal del monarca con analogías sacadas de la teología teísta». 
    
Teología política. Carl Schmitt. Trotta, Madrid, 2009, pág. 37.
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La relevancia de lo que se dice aquí es evidente. De ser cierto, implica que la cuestión religiosa y su discusión pasan a un primerísimo plano al tratar de política. No sería un tema secundario y con mera "utilidad" divisoria para nuestras fuerzas euronacioanlistas, como algunos, posiblemente con buena intención, sostienen. Si las estructuras religiosas condicionan de esa manera las estructuras políticas, el estudio de tales estructuras religiosas cobra una importancia absoluta políticamente hablando.
    
Desde esta página hemos sostenido reiteradamente la tesis popularizada por la Nouvelle Droite acerca de que las ideologías modernas (liberalismo, marxismo, feminismo, etc.) surgen de la secularización de las ideas cristianas. Es una afirmación polémica, que a nadie ha dejado indiferente y que ha sido objeto de apasionado debate en más de una ocasión. Esto que afirma aquí Schmitt, esta analogía entre estructura religiosa y teoría y práctica política moderna, se parece bastante a la citada afirmación general sobre el origen de toda ideología moderna. Y es que si toda ideología destructiva moderna tiene su origen en el cristianismo, es evidente que ha llegado la hora de revisar nuestras ideas y tomar decisiones en lo que concierne al plano religioso.

11 comentarios:

A.J dijo...

Es más que evidente que casi todas las tendencias de izquierda son cristianismo secularizado, no así el liberalismo que para mi es una especie de darwinismo económico-social(quien tiene dinero tiene más libertad, a más dinero, más libertad)

Deporta dijo...

Muy buen artículo metapolítico. Voy a más: no solo las estructuras estatales (configuración del orden Nacional, separación de "poderes" hacia un holismo estamental, etc) actuales son teología secularizada, sino que hay que añadir el conglomerado antropológico europeo cristianizado para entenderlo (no es lo mismo el céltico-cristianismo que se dió en Europa, que el cristianismo que se dió en otros pueblos como en medio oriente). Es importante tener en cuenta todos estos factores a la hora de establecer una conexión entre sustitución étnico-cultural de las poblaciones europeas y hundimiento de la civilización creada por éstas, así como de sus estructuras consiguientes, como el Estado. Resumido en clave poblacional: sustituye a los actuales suizos, creadores del moderno Estado suizo, por habitantes rumanos gitanos (por muy cristianos que sean), y en menos de un año, ese disciplinado Estado suizo quedaría arramblado

Soldado Vikingo dijo...

No me sorprende lo expuesto en el artículo. Desde la Revolución Francesa, se trasladó el origen del poder de Dios a la democracia liberal, pero siempre considerándose ese poder como una ley suprema.
Como curiosidad, también podreis encontrar la palabra "sagrado" en algún derecho de la Declaración de Derechos Humanos.

León Riente dijo...

Respecto al liberalismo, A.J, sabemos desde al menos Max Weber (La ética protestante y el espíritu del capitalismo) de la importancia del cristianismo protestante en la formación del corpus ideológico que sustenta al capitalismo.

Dicho en términos muy simples, el punto fuerte de este escrito es reflexionar acerca de si hay alguna razón por la que, como nacionalistas, tendríamos que seguir siendo cristianos (quién lo sea) si sabemos que esta religión, secularizada, ha causado el marxismo y el liberalismo, ideologías contrarias a la nación y a la raza.

Francisco dijo...

León Riente, creo que Weber estaba equivocado. No fue el cristianismo protestante el que influyó en el capitalismo, sino que fue al revés. Fue el capitalismo el que influyó en la formación del corpus ideológico que sustenta al cristianismo protestante..

En cualquier caso, lo que si que puedo asegurar es que el capitalismo no surgió en regiones protestantes. Fernand Braudel retrotrae su origen a sociedades del norte de Italia durante la Edad Media, siendo, por tanto, previo a la Reforma protestante.

qbit dijo...

Hay una cantidad insospechada de ideologías que están organizadas de tal forma que la población las asimile de la misma manera que asimila la religión. Debe ser porque los que mandan conocen la mentalidad de la población, la cual necesita de dogmas, de excepcionalidades, de mística que haga parecer que el régimen político intenta el bien y crear un "paraíso en la Tierra" para ganarse el apoyo de la gente...

Ya escribí en su momento sobre que el progresismo es una religión, vivida como una religión por sus seguidores. Esta cita de este libro muestra más analogías con la religión, analogías que no se me habían ocurrido.

León Riente dijo...

Como proto-capitalismo aparece en varios sitios con anterioridad. Pero como capitalismo pleno no. Pero eso, como sabemos Francisco, no es propio únicamente del capitalismo. A veces las transformaciones son muy graduales y otras no tanto pero, generalmente, suele existir cierta gradualidad.

Respecto a la polémica con Weber, creo que ayudaría ponerla en relación con tesis marxistas. Weber viene a relativizar la afirmación de Marx (en La ideología alemana, por ejemplo) de que la estructura (base económica en él) genera la superestructura (ideología, religión, etc.)

La solución más acorde con la realidad está en considerar la interrelación e interacción entre estructura y superestructura, aquí entre economía e ideología. En el caso que nos ocupa ambos fenómenos (capitalismo y protestantismo) se retroalimentan. Sería arriesgado, por tanto, no tomar en cuenta las reflexiones weberianas acerca de la relación entre la austeridad protestante y la necesidad del capitalismo temprano de altas tasas de reinversión de beneficios (que dejaban así de disfrutarse en el momento por parte de su poseedor), o entre la predestinación y el ansia de enriquecimiento. Saludos.
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Qbit, estoy bastante de acuerdo en que los ingenieros sociales utilizan los esquemas preconcebidos como estructura mediante la que transmitir nuevos mensajes. Pero esto de la transformación de un cristianismo secularizado en marxismo y liberalismo creo que, en su primer acto, excede lo que sería un puro acto de ingeniería social. En sus segundos actos sí. Los poderes han cobrado cada vez más consciencia de la importancia del control de las consciencias y han trabajado con lo que había.

Francisco dijo...

La mayor parte de los instrumentos económicos e instituciones capitalistas surgen en las ciudades-Estado del norte de Italia.

En ningún momento estoy negando la relación entre capitalismo y protestantismo. Solo afirmo que es a la inversa de la que proponía Weber.

Por decirlo de una forma vulgar, el capitalismo no surge entre los protestante porque ellos sean austeros; sino que la austeridad surge entre los protestantes porque son capitalistas.

León Riente dijo...

Primero habría que especificar a qué capitalismo nos referimos, o mejor, a qué capitalismo se refiere Weber. No lo hace al “capitalismo de aventura”, que ha existido en muchos sitios y en muchas épocas, y en sus primeras manifestaciones es bastante anterior a la Reforma. Ni al “capitalismo financiero” históricamente vinculado al pueblo judío. Así:

«Nos referimos, naturalmente, a la industria moderna racional específica de Occidente, no al capitalismo extendido por todo el mundo desde hace tres milenios hasta la actualidad, en China, India, Babilonia, Grecia, Roma y Florencia, representado por los usureros, los proveedores de guerra, arrendatarios de impuestos y cargos públicos, grandes empresarios comerciantes y magnates de las finanzas». (La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Max Weber. Península, Barcelona, 2008, pág. 168).

El capitalismo del que habla Weber es aquel que conjuga «la utilización industrial racionalizada del capital y la organización racional del trabajo». (pág. 47).


Entrando en el segundo problema, el propio Weber se enfrentó a la cuestión que planteas. Transcribo un párrafo al respecto que creo que es bastante aclaratorio, pues aporta pruebas:

« Más tarde nos referiremos a la idea del materialismo histórico ingenuo, para el cual las “ideas” son “reflejos” o “superestructuras” de situaciones económicas en la vida. Bástenos recordar, para nuestro fin, que en la patria de Benjamín Franklin (Massachusetts), el “espíritu capitalista” (en el sentido aceptado por nosotros) existió con anterioridad al “desarrollo del capitalismo” (ya en 1632 hay quejas en Nueva Inglaterra, a diferencia de otros territorios americanos, sobre las específicas manifestaciones de la especulación y explotación económicas); en cambio, en las colonias vecinas (lo que después fueron los Estados del Sur de la Unión), ese espíritu alcanzó un desarrollo mucho menor, a pesar de haber sido vitalizadas por grandes capitalistas, con fines comerciales, mientras que las colonias de Nueva Inglaterra lo fueron por predicadores y graduados en unión de pequeños burgueses, artesanos y labradores, con fines religiosos. En este caso, por tanto, la relación causal es la inversa de la que habría que postular desde el punto de vista del “materialismo”». (Ídem., págs. 44-45).

No olvidemos, además, la cuestión con la que Weber comienza su investigación, que es significativa para lo que tratamos aquí: «Cuando se pasa revista a las estadísticas profesionales de aquellos países en los que existen diversas confesiones religiosas, suele ponerse de relieve con notable frecuencia un fenómeno (…): es el carácter eminentemente protestante tanto de la propiedad y empresas capitalistas, como de las esferas superiores de las clases trabajadoras, especialmente del alto personal de las modernas empresas, de superior preparación técnica o comercial». (Ibídem., págs. 27-28).

Hay que tener mucho cuidado con el marxismo pues su dominio en la universidad y en otros ámbitos de pensamiento ha sido apabullante durante mucho tiempo y estamos acostumbrados a pensar en términos marxistas sin mayor cuestionamiento. Para este problema concreto creo que la verdad está en el término medio, si se quiere, aristotélico. Las ideas no son meras emanaciones de las condiciones materiales (económicas), pero tampoco van completamente independientes de éstas. Lo mismo ocurre para la estructura económica, que tiene formas alternativas de organizarse y no son siempre determinantes puramente materiales los que intervienen en la configuración históricamente resultante.

Eduardo dijo...

Muy buenos puntos de vista, está claro que los movimientos de izquierda no son más que movimientos cristianos secularizados. A todo esto quiero añadir el caso de los ateos, viniendo de una persona que los conoce por bastante tiempo. Realmente la mayoría de los ateos no son más que cristianos sin dios, así de sencillo. Dicen ser librepensadores y escépticos pero bien que siguen todo lo que el Sistema les dicta y muchos ateos son, valga la ironía, izquierdistas. Tienen la misma base ideológica que el cristianismo, sólo que ya no hay un dios, y para ellos no existen razas ni culturas, sólo religiones a las que atacar hasta el cansancio. Saludos.

León Riente dijo...

Esta afirmación de Eduardo es certera:

Realmente la mayoría de los ateos no son más que cristianos sin dios, así de sencillo.

Muchos ateos gritarían y llorarían de rabia si supieran el origen de su querido ateísmo. Alain de Benoist (¿Cómo se puede ser pagano?) los desenmascara muy bien. El ateísmo sólo ha sido posible por la desacralización que el cristianismo ha hecho del mundo, debido a su ontología dualista entre Dios y lo creado.

Esta ontología abre el camino a corrientes de pensamiento que niegan la divinidad, dado un mundo ya desacralizado (recuérdese que en el paganismo indoeuropeo, en cambio, el mundo es sagrado). Por eso el ateísmo en cuanto tal fue prácticamente desconocido en la Antigüedad y es un fenómeno específicamente cristiano.