martes, 12 de julio de 2011

Les Filles du Roy: constitución de un núcleo ario en Nouvelle-France


Con una cantidad no demasiada elevada de gente racialmente homogénea es posible poblar un inmenso territorio y crear ahí una nueva nación. Hace falta una tasa de natalidad elevada y una tierra y una organización sociopolítica que sustenten tal crecimiento. Es necesaria una ideología que anime todo eso. Así es posible seguir generando nuevos núcleos arios, así es posible la continuidad de nuestro pueblo.
    
A falta de estado y de gobierno nacional, frente a la presencia de un gobierno y régimen anti-nacional, anti-popular, mundialista, mesticista, multiculturalista, traidor al pueblo y a la raza conformadora del estado, basta una voluntad fuerte por parte de un número no demasiado alto de individuos netamente nacionalistas para empezar a cambiar las cosas. El estado popular, el Volksstaat, pone mucho más fácil todo. Pero mientras se alcanza, o no se alcanza, hay que seguir creando y construyendo, esencia del ario.
    
Los modelos históricos son importantes, y prueba irrefutable de que es posible. ¿Quiénes son les Filles du Roy? A mediados del siglo XVII, en la colonia francesa de Nouvelle-France (inmenso territorio en Norteamérica, focalizado en Quebec y Montreal) ya había franceses, pero muy pocas francesas. Habitaban la región indias, pero esa opción era inaceptable para un francés. Más al sur, en las colonias españolas, las indias, aunque legalmente, y por efecto de la injerencia de los clérigos católicos en la política colonial española, podían ser desposadas por los españoles, en la práctica eran inaceptables para éstos como esposas, pero no como concubinas. Los actos tienen consecuencias y Quebec ha sido durante mucho tiempo una provincia floreciente del Canadá francés mientras la América colonizada por España se instala más y más en el indigenismo (salvo quizás alguna excepción, como Uruguay).
    
En esta época las mujeres francesas suponen un tercio de la población francesa en Nouvelle France, pero en condiciones de establecer matrimonio hay siete franceses por cada francesa. El primer intendente de la colonia, Jean Talon, hace saber de la situación en la metrópoli. Desde 1663 hasta 1673, unas 850 jóvenes francesas solteras, de entre 15 y 30 años, casi todas oriundas del norte del país, acuden a la colonia, animadas y apadrinadas por el rey francés, Luis XIV, que costea su viaje y una dote para cada una. Es una cantidad notable si tenemos en cuenta que se calcula en unos 10.000 el total de franceses instalados en Canadá a lo largo del período colonial francés (hasta 1760), de ellos 8000 hombres y 2000 mujeres. La mayor parte de les Filles du Roy son del Tercer Estado, si bien algunas pertenecen a la baja nobleza. Una vez en la colonia son alojadas por órdenes religiosas o por familias ya instaladas. No obstante, enseguida contraen matrimonio. En pocos años la población de Nouvelle-France se incrementa brutalmente. En esta página hay información detallada sobre muchas Filles du Roy. Hay que prestar especial atención a la cantidad de hijos que tuvieron: resultan frecuentes las que fueron madres de seis o siete hijos, pero también las de diez o más. Estas mujeres ejemplares contribuyeron como nadie a construir una esplendorosa Francia de ultramar. Hoy casi todos los quebequenses tienen el honor de contar entre sus antecesores a una Fille du Roy.
L´arrivée des Filles du Roy à Québec, 1667 – Charles William Jefferys
    
Actualmente el estado francés, al igual que el español, con su discriminación positiva (denominación eufemística del racismo de estado antiblanco) apoya y financia la natalidad de extranjeros, de gente no europea mientras dificulta y desanima la de los nacionales. Estamos sin duda alguna ante sucesivos gobiernos de ocupación, que se extienden ya por demasiado tiempo. Los gobernantes del pasado, los mejores, los mediocres y los peores, tendían a operar en orden a la expansión de sus pueblos, con los que, en cierto grado, se identificaban, dicho esto sin idealizar a nadie. Hoy todos los gobernantes europeos son ajenos a sus pueblos y se muestran siempre dispuestos a satisfacer las exigencias de unos magnates que, como los marxistas, no tienen patria. No existen precedentes de gobiernos europeos que favorezcan la inmigración masiva y la sustitución demográfica. Ante estos canallas y miserables (magnates y políticos liberales y marxistas vendidos al capital transnacional) nuestra respuesta está en oponerles nacionalismo, nacionalismo y más nacionalismo. Así venceremos.

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