martes, 6 de abril de 2010

Cuestionando la xenofilia

Mucho y mucho equivocado se ha escrito acerca de la xenofobia, concepto analizado desde múltiples perspectivas, algunas de ellas insostenibles. Tanto que en numerosas ocasiones se ha llegado a conceptualizar como xenofobia realidades que no lo son. Y esto por el carácter infamante que el concepto tiene en el lenguaje mediático e institucional, sirviendo así a veces como anatema contra posturas disidentes. La manipulación conceptual más habitual es identificar la xenofobia con el racismo, como si de realidades similares se tratara. Semejante identificación no resiste el más mínimo análisis. La xenofobia es un sentimiento universal y natural, hasta cierto grado, ante un contacto con extraños. Es una manifestación más de la existencia de lo racial. Es un mecanismo natural de conservación de una raza, de una subespecie. Es un modo de garantizar la biodiversidad dentro de la especie humana. Tras una primera toma de contacto y no existiendo riesgos para la existencia de cada pueblo en sus respectivas áreas, ciertas desconfianzas pueden ir desapareciendo, teniendo cabida incluso cierta colaboración. Lo que está fuera de nuestra naturaleza es la xenofilia, pero sin embargo no ha sido la xenofilia precisamente el afecto cuestionado. Eso nos proponemos hacer aquí.
Poco, muy poco, como decimos, se ha indagado acerca del concepto de xenofilia. ¿Qué es la xenofilia? En términos generales es el amor desmesurado hacia los extranjeros, hacia los extraños. Quien tiene este afecto suele presentar otros a la postre relacionados. Si tal querencia por el extraño le lleva a proponer o aceptar relaciones con el extranjero tales como el mestizaje, estamos ante un caso de etnomasoquismo racial o biológico. Si la querencia por el extranjero lleva a considerar acríticamente a la propia cultura y civilización como culpable de todo estamos ante un etnomasoquismo cultural. Pero centrémonos en la xenofilia.
Los xenófilos identifican racismo con rechazo a una sociedad multiétnica o multicultural. ¿Por qué? El deseo de conservar lo propio, las esencias raciales y culturales pertenecientes a la propia etnia no debe equipararse nunca a lo que comúnmente se entiende por racismo. Realmente, para los xenófilos, racista es aquel que no comparte su xenofilia, su amor irrestricto por lo extraño, por lo extranjero y por el establecimiento de una fragmentaria sociedad multicultural o incluso mestiza, donde la identidad propia quede diluida o, al menos, debilitada.
Cabe plantear la hipótesis de si la xenofilia no esconde en realidad un fenómeno inquietante y sorprendente, una especie de auto-racismo, el odio o el desprecio por la propia raza. De ser así, estaríamos ante un típico caso de proyección de los propios sentimientos y temores hacia otro. Siendo el xenófilo siempre un blanco, estamos sin duda ante un racista anti-blanco, que quiere persuadirnos de que el blanco que quiere preservar su raza, algo natural, biológicamente determinado, y que practican todos los pueblos de la Tierra, es xenófobo. Tras la promoción del mestizaje se oculta un fuerte sentimiento de odio hacia la propia raza, siendo la mezcla racial el modo más rápido de acabar con ella. Tendríamos entonces en el xenófilo un racista de su propia raza, alguien que querría ser otro y que trata de extender su problema de identidad a la sociedad en su conjunto. Y su problema no es otro que el haber sido imbuido por la ideología destructora del marxismo cultural.

13 comentarios:

  1. Muy buena explicación. Yo creo que el xenófilo es un farsante por el simple hecho de proclamarse xenófilo; es decir, en el buen sentido, sin falsedades conceptuales, yo puedo ser más xenófilo que nadie pues admito la diversidad racial (con esto no quiero decir que defienda el cosmopolitismo o el muticulturalismo), incluida la mía propia, pues admito querer al negro porque es negro y al judío porque es judío, pero sólo porque me hacen diferente y único y el anularlos y odiarlos lo considero un acto de autoodio igualmente: lo que me hace diferente es lo que me hace mejor.

    Es como el farsante de la bondad, que hace cosas horrendas pero se escuda en su falsa bondad. El xenófilo se escuda sin embargo en una especie de amor a las razas ajenas pero en realidad es un odio hacia su sangre e incluso a las demás razas. ¡Qué mayor odio hacia la raza y la identidad que el mestizaje! El xenófilo es, en definitiva y a grandes rasgos, un racista, al menos en la actualidad y sabiendo la inversión conceptual que existe; lo mismo que los autoproclamados demócratas (demoliberales, progres y demás) son los más censoras y déspotas. Paradojas, paradojas…

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  2. Directamente engaño. "Trabajar" en ONGs supuestamente antirracistas y no denunciar sistemáticamente el racismo que existe contra los blancos simplemente demuestra una impostura. Es decir, se dicen antirracistas pero en realidad son racistas, racistas anti-blancos.

    En países como Francia estos oenegetas del antirracismo racista anti-blanco suelen ser muchas veces de razas no blancas (negros, árabes, judíos...) pero en España de momento suelen ser blancos. Se abre aquí un campo de trabajo muy generoso para el psicólogo que quiera indagar acerca del auto-odio y de otros problemas de identidad. Esto sin perjuicio de otras explicaciones de naturaleza monetarias.

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  3. Hay un error al principio. En donde dice: "La manipulación conceptual más habitual es identificar la xenofilia con el racismo, como si de realidades similares se tratara", debería decir xenofobia.

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  4. Pues sí, Qbit. Corregido. Gracias.

    Precisamente es la xenofilia, y no la xenofobia, lo que suele esconder muchas veces un tipo muy especial y muy generalizado de racismo, el racismo anti-blanco. Un racismo políticamente correcto.

    De manera que la realidad es exactamente al contrario de como el régimen y sus periodistas la pintan: lo racista es ser xenófilo, no ser xenófobo.

    (Racismo entendido aquí en el sentido usual de desprecio a una o varias razas, y no como defensa y amor por la propia, algo natural).

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  5. Hay dos clases: Los que disfrazan de xenofilia el autoodio, y los que disfrazan de xenofilia la debilidad para enfrentar el problema.

    La xenofilia es un síntoma social de debilidad, de degeneración, como lo es el auge/tolerancia de la homosexualidad.

    La xenofilia pertenece a la moral artificial y la xenofobia a la moral natural. O lo que es lo mismo: La xenofilia pertenece a la moral de siervos y la xenofobia a la moral de amos.

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  6. Sí, si en todo esto hay un asunto léxico previo que resolver.

    Deliberamente he utilizado la palabra "racismo" en el sentido habitual, como desprecio u odio hacia otras razas.

    Tal como yo lo entiendo el racismo no es eso. Es simplemente el amor y la defensa de la propia raza, algo totalmente natural, propio de una moral natural. La actitud xenófoba aquí es la coherente.

    Lo que hay que explicar es la xenofilia, no la xenofobia, que es puramente natural y lógica. Cualquier etólogo lo sabe.

    Y la xenofilia, en parte, es ideología inducida en el mundo blanco, como elemento destructor de nuestra homogeneidad racial. Y en parte es afecto lógico por parte de aque que ya no ve en sí nada aprovechable, el oenegeta "antirracista" por ejemplo. Moral de esclavos entonces, Qbit. La prueba de que también es ideología inducida de destrucción es la apología y la presentación positiva que los medios hacen de esa figura, del oenegeta "antirracista", a ver si cunde el ejemplo, como de hecho, y lamentablemente, ocurre, y salen más imitadores de ese canalla.

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  7. sólo añadir que deberíamos meditar si utilizar la palabra "racismo" según el significado que le dan los enemigos de la raza blanca y los pertidarios del mestizaje no es colaborar con ellos. Debemos utilizar la lógica gramatical de la lengua: Todo "ismo" hace referencia a la defensa de algo no al odio a su contrario: Así por ejemplo: Ecologismo, Cristianismo, Materialismo, Espiritualismo, son defensan de la ecologia, de Cristo, de la Materia, del espiritu. Patriotismo es amor a la Patria (Terra patria, tierra de los padres)... por consiguiente "racismo" es defensa o amor a la propia raza.
    Si queremos hablar del maltrato u
    discriminación respecto a otras razas no deberíamos usar la palabra
    "racismo", pues haciendo esto
    se hace muy dificil defender nuestra propia raza. Trotsky dijo que es estúpido utilizar el lenguaje del enemigo. Para poner un ejemplo elemental: Si aceptaramos llamar "cristianismo" las practicas de tortura o quema de herejes en la hoguera, como el caso de Juana de Arco, se haria imposible defender el "cristianismo". En Alemania de los años treinta NUNCA los defensores de la eugenesia o de la pureza racial utilizaron la palabra "racismo", palabra que se empezó a usar sobre todo después de 1945 como sinónimo de odio racial... pereo nunca se ha llamado "racismo" al odio racial contra los "blancos"
    Comprendo que este es un debate dificil y complejo. Como dijo Trotsky aceptar el lenguaje del enemigo es ya terner perdida la partida o la guerra desde el inicio. Nunca deberíamos utilizar palabras como "homosexual","homofobia","gay"
    "totalitario", "dictadura","democrático", "imperialista" etc. según el significado que le dan quienes hoy dirigen el "pensamiento único políticamente correcto"...
    SALUDOS

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  8. Sólo puedo decir que estoy muy deacuerdo con Julio Sanz y que es algo que ya he hablado en otros debates y foros con otras personas. Estamos encerrados en un laberinto semántico y en una lógica de ignorancia gramatical donde uno debe lidiar entre el verdadero significado de las palabras y la estupidez de quienes dicen las cosas sin hacer un mínimo análisis del lenguaje.

    Hasta pronto.

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  9. Claro que estoy de acuerdo con lo que dice Julio Sanz, lo que pasa es que aunque yo también soy muy observador con la manipulación del lenguaje, hay cosas que no se me ocurren, como en este caso.

    Por eso yo uso la expresión "dictadura democrática", para asociar descaradamente las palabras dictadura con democracia, y romper así la asociación de ideas que la propaganda ha establecido entre democracia y libertad, bondad y justicia, y romper también la contraposición entre democracia y dictadura.

    Y si alguien se queja, entonces explico y pongo ejemplos de que la democracia está llena de represión y censuras, y se callan la bocaza.

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  10. Bueno, en lo esencial coincido con vosotros tres. Por eso en los comentarios especifiqué lo que yo entiendo como significado correcto de "racismo".

    Pero, por otro lado, y desde un punto de vista estratégico, existen incertidumbres.

    Me refiero a que está bastante aceptado en la psicología social que los cambios de opinión en las personas ocurren poco a poco y no suelen ser radicales: es decir, dado un individuo con un corpus ideológico determinado, imaginemos el marxismo cultural, los cambios que va a introducir (suponiendo que no sea un melón total o que no tenga intereses monetarios: caso de los oenegetas profesionales que se lucran, y no introduzca cambio alguno) en dicho corpus son graduales, sobre aspectos concretos, hasta que la acumulación de pruebas en su contra haga que deseche dicho corpus ideológico y lo sustituya por uno que se adecúe más a la realidad.

    Entonces, y dado que el marxismo cultural es el ambiente general de opinión existente, quizás sería más eficaz ir atacándolo en sus puntos más débiles, incluso en casos determinados haciendo uso de algunos de sus esquemas ideológicos, para demostrar así sus contradicciones. En este caso concreto, la pregunta es: ¿es más eficaz explicar que racismo no es lo que todo el mundo entiende por racismo o demostrar que bajo la acusación de racismo y xenofobia contra los blancos se esconde el más acusado racismo anti-blanco?

    ¿Qué es más eficaz? ¿persuadir a alguien de que por causa del racismo antiblanco llamado aquí "discriminación positiva" muchos niños blancos no tienen comedor escolar, o no pueden ir a la universidad dado que esos puestos han sido entregados a negros, moros o amerindios, por el hecho de serlo y teniendo menor capacidad intelectual y voluntad? o ¿explicarle que el racismo no es racismo?

    No lo afirmo categóricamente pues no lo tengo claro del todo. Sólo dejo la cuestión.

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  11. abundando en el tema semántico: por ejemplo, en el lenguaje analfabeto y "feminista" (palabra ésta que hay que emplear con cuidsado)se dice:
    hay que prohibir "Blancanieves"," La cenicienta", etc. porque son cuentos "sexistas"... Aquí emplean el término "sexista" con el mismo significado negativo-discriminatorio que utilizan en la palabra "racista".
    Pero si analizamos vemos que "sexista", como "artista", como
    letrista", debería significar entendido en sexo, en arte, en letras, respectivamente... Debemos
    hacer caso omiso de la ideologia embaucadora y manipuladora que además coorompe el significado de las palabras. Así "racista" sería el entendido en razas o defensor de su raza, del mismo modo que "nacionalista" es quien defiende su nación. Claro que si empleamos una palabra segun nuestra interpretación, tenemos que explicarla. Pero para que los demás nos entiendan al maltrato, desprecio, odio, etc. resopecto a otra raza habria que llam,arlo "odio racial", etc... nunca "racismo"... Identicamente ocurre con palabras como "teocracia", la cual significa gobierno de Dios... eso sería incluso positivo.. por lo que no debemos aceptar que conviertran esa palabra en sinónimo de "clerocracia"... Ocurre que algunos est´çupidos comentaristas que se dicen católicos dicen "teocracia" para desacreditar al régimen de los ayatolas de Iran o Persia. Asimismo hay antimarxistas que utilizan con conceptos marxistas como "conciencia de clase",
    "sindicato de clase", "dictadura de la burguesía", etc.
    ¿Que tal si alguien dijera...
    "conciencia de raza" ..."solidaridad racial"? ¡Los fariseos dominantes se escandalizarían y se rasgarían las vestiduras!
    Hay que desenmarcarar las falacias y trampas del lenguaje: Por ejemplo:
    llaman "discriminación positiva" favorecer a los inmigrantes "de color" (otra frase hipócrita y cobarde)y perjudicar a los "blancos" (yo prefiero decir "europeos" (¿quizás etnoeuropeos, caucásicos?)... Pero meditemos "positiva..." para quien?... En todo caso sería negativa para nosotros... Y es que para ellos, sumamente cretinos, toda discriminacion es per se mala... Y ocurre que en cada instanmte tenemos y debemos discriminar... discernir... discriminamos cuando elegimos el menú en un restaurante, cuando elegimos
    esposa o esposo, cuando elegimos la carrera que debemos estuduiar, cuando encargamos un trabajo a un fontanero y no a otro, cuando compramos en una tienda y no en otra...

    En fin, salud a todos ("Ellos" y ellas" dirian "a todos y a todas"!!!) Son tan estúpidos que cuando pretenden igualar u homologar hombres y mujeres como si fueran personas sin sexo (sin género dirian)... lo que hacen a veces es acentuar las diferencias pues a unos los llaman "miembros", "jóvenos" etc... y a ellas las llaman "miembras" "jóvenas"...

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  12. Ya venía un tiempo observando la transformación del sujeto en cuestión, pero parece que definitivamente el amigo AMDG empieza a ver el bosque:

    http://layijadeneurabia.com/2010/04/14/la-raza-blanca-es-el-cancer-de-la-historia-de-la-humanidad/

    Lo suyo le ha costado, pero si sigue despejando los árboles y profundizando en el bosque llegará a la esencia del asunto...

    Un saludo anónimo

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  13. "Es como el farsante de la bondad, que hace cosas horrendas pero se escuda en su falsa bondad. El xenófilo se escuda sin embargo en una especie de amor a las razas ajenas pero en realidad es un odio hacia su sangre e incluso a las demás razas."

    Curiosamente la xenofilia en America Latina ha sido algo más bien propio de mestizos que agachan la cabeza y son lamebotas de cualquier extranjero de raza blanca que arriba a nuestras tierras. Siempre està la ilusión de "poder mejorar la raza" mezclàndose con el extranjero recièn llegado, haciendo todo lo posible para q se mezcle con la hija o la hermana del mestizo. Pero es lògica cuando el mestizo se averguenza de una parte de su sangre y quiere verla desaparecer, sino en si mismo, al menos en sus hijos, nietos o sobrinos. Y siempre fueron los intelectuales de izquierda los grandes crìticos de esta actitud. Pero mientrs la xenofilia del mestizo es comprensible, la del europeo es antinatural, una aberraciòn etnomasoquista, un ansia de suicidio.

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