lunes, 8 de febrero de 2010

Significado de los conceptos de amigo y enemigo en Carl Schmitt

«Los conceptos de amigo y enemigo deben tomarse aquí en su sentido concreto y existencial, no como metáforas o símbolos; tampoco se los debe confundir o debilitar en nombre de ideas económicas, morales o de cualquier otro tipo; pero sobre todo no se los debe reducir a una instancia psicológica privada e individualista, tomándolos como expresión de sentimientos y tendencias privados. No se trata ni de una oposición normativa de una distinción “puramente espiritual”. En el marco de un dilema específico entre espíritu y economía (y del cual nos ocuparemos en el ap. 8), el liberalismo intenta disolver el concepto de enemigo, por el lado de lo económico, en el de un competidor, y por el lado del espíritu, en el de un oponente en la discusión. Bien es verdad que en el dominio económico no existen enemigos sino únicamente competidores, y que en un mundo moralizado y reducido por completo a categorías éticas quizá ya no habría otra cosa que oponentes verbales. En cualquier caso aquí no nos interesa saber si es rechazable o no el que los pueblos sigan agrupándose de hecho según que se consideren amigos o enemigos, ni si se trata de un resto atávico de épocas de barbarie; tampoco vamos a ocuparnos de las esperanzas de que algún día esa distinción desaparezca de la faz de la tierra, ni de la posible bondad o conveniencia de hacer, con fines educativos, como si ya no hubiese enemigos. No estamos tratando de ficciones ni de normatividades, sino de la realidad óntica y de la posibilidad real de esa distinción. Se podrán compartir o no esas esperanzas y esos objetivos pedagógicos; pero lo que no se puede negar razonablemente es que los pueblos se agrupan como amigos y enemigos, y que esta oposición sigue estando en vigor, y está dada como posibilidad real, para todo pueblo que exista políticamente.
Enemigo no es pues cualquier competidor o adversario. Tampoco es el adversario privado al que se detesta por cuestión de sentimientos o antipatía. Enemigo es sólo un conjunto de hombres que siquiera eventualmente, esto es, de acuerdo con una posibilidad real, se opone combativamente a otro conjunto análogo. Sólo es enemigo el enemigo público, pues todo cuanto hace referencia a un conjunto tal de personas, o en términos más precisos a un pueblo entero, adquiere eo ipso carácter público. Enemigo es en suma hostis, no inimicus en sentido amplio; es πολεμιοϛ, no εχφροϛ. A semejanza de lo que ocurre también en muchas otras lenguas, la alemana no distingue entre “enemigos” privados y políticos, y ello da pie a multitud de malentendidos y falseamientos. La famosa frase evangélica “amad a vuestros enemigos” (Mt. 5, 44; Lc. 6, 27) es en original “diligite inimicos vestros”, αγαπατε τουϛ εχφρουϛ υμων, y no “diligite hostes vestros”; aquí no se habla de enemigo político. En la pugna milenaria entre el Cristianismo y el Islam jamás se le ocurrió a cristiano alguno entregar Europa al Islam en vez de defenderla de él por amor a los sarracenos o a los turcos. A un enemigo en sentido político no hace falta odiarlo personalmente; sólo en la esfera de lo privado tiene algún sentido amar a su “enemigo”, esto es, a su adversario. La cita bíblica en cuestión tiene menos que ver con la distinción política entre amigo y enemigo que con un eventual intento de cancelar la oposición entre bueno y malo o entre hermoso y feo. Y desde luego no quiere decir en modo alguno que se deba amar a los enemigos del propio pueblo y apoyarles frente a éste».

El concepto de lo político. Carl Schmitt. Alianza, Madrid, 2009, págs. 58-59.

4 comentarios:

  1. La confusión entre "enemigo público" y el adversario privado es catastrófica por sus consecuencias, pues hace que las gentes sencillas u “homo democraticus” vulgar valore las relaciones con naciones enemigas o peor aún con civilizaciones ENEMIGAs, como si se tratara de un conflicto entre vecinos de una corrala. Es más, debido al mandamiento de "amar a los enemigos" queda incapacitado para defenderse de los INVASORES y se cae fácilmente en el PACIFISMO, "alianza de civilizaciones" y demás falacias. Ese pacifismo no se podía dar en épocas pasadas porque entonces no se CONSIDERABA la vida personal o la paz como valor supremo, sino otros como la Verdad, Dios, la Cristiandad, la Patria, etc

    Paralelamente en Europa y en general en el mundo cristiano no se sabe que lo de "amar al PROJIMO" se refiere en realidad de "amar al PROXIMO"... no al LEJANO, al extraño o extranjero...
    Ciertamente confundir lo público con lo privado nos lleva a aberraciones tan absurdas como que
    los numantinos deberían haberse rendido y pactar la paz y hoy mismo israelitas y palestinos se tendrian que estar dando besos y abrazos, como sueñan los pacifistas ilusos, los cuales ignoran que como dijo Heráklito: POLEMOS (la guerra) es el padre de todas las cosas.

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  2. “Hostes” sería el enemigo mortal, el contrario absoluto, el opuesto irreconciliable, el Mal a combatir, con el que no hay que transigir porque amenaza el bien común y pone en peligro la sociedad y combate la verdad. "Hostes" es el enemigo público.

    “Enemicus” sería el adversario personal, el rival doméstico, el competidor privado, con el que estamos enfrentados por contingencias ocasionales y pasajeras. "Enemicus" es un adversario personal.

    Así se entendería mejor el mandamiento cristiano, absurdo y antinatural en principio, de “amar y perdonar a nuestros enemigos”. El consejo divino de perdonar a nuestros enemigos va dirigido únicamente a nuestros adversarios personales, aquellos con los que el perdón por desavenencias privadas no pone en riesgo el bien común, la paz de todos, la sociedad libre.

    La expresión “Hostis humani generis” aplicada antiguamente a los piratas y después a los esclavistas (y en otras épocas por algunos autores a los judíos) emplea precisamente el término “hostes” y no “enemicus”. Sin duda esto se debe a la diferencia de valor entre ambos términos. En distintas épocas, los piratas, los esclavistas y los judíos eran considerados especies tan nefastas y dañinas para la sociedad y el género humano que caían en la categoría de "hostes", muy por encima del concepto "enemicus".

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  3. totalmente de acuerdo...
    ahora aventuro una hipótesis sobre
    etimologia:

    hostil... hostilidades... y hostia

    ¿el mismo origen etimológico?

    Hay quien dice que Hostia (sagrada forma = substanciacioin de JC es
    equivalente a VÍCTIMA y se escribe diferente... ¿quizas sin hache?

    ---esto es olo divagación... pero podria valer...

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  4. Yo no soy católico (tampoco anticatólico) pero creo que Schmitt deja bastante clara cual podría ser la postura de un europeo patriota y católico frente a un enemigo público (político). No tengo conocimiento alguno de filología pero me fío de la lectura de Schmitt. Lamentablemente, la mayoría de los católicos de nuestro continente, los clérigos incluídos, están en una posición opuesta (véase el caso, por ejemplo, de la postura católica pro-invasión ante el referéndum sobre minaretes en Suiza; en este mismo blog, en diciembre de 2008). Según lo entiendo, esto es porque esta religión lleva implícitos y explícitos otros supuestos que favorecen esta deriva.

    Pero siempre es bueno poner de manifiesto, en particular para los españoles y europeos que luchan por su patria y que son católicos, que su lucha no es condenada en este pasaje concreto del Evangelio.

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