lunes, 1 de febrero de 2010

Distinción entre amigo y enemigo como aquello que determina el concepto de lo político

Se inicia con este pequeño fragmento de la obra de Carl Schmitt, El concepto de lo político, al que seguirán otros dos más, una breve serie para reivindicar el pensamiento del politólogo alemán y para poner de manifiesto la actualidad y utilidad de algunas de sus teorizaciones en el combate en defensa de nuestro pueblo. Este primer fragmento introduce y justifica metodológicamente la distinción entre amigo y enemigo como determinante de lo político, una de las mayores contribuciones teóricas de Schmitt. El segundo servirá para establecer con precisión que es un amigo y qué un enemigo, algo que parece que hemos olvidado. En el tercero (que a diferencia de los dos precedentes sí se comentará) se explicará cómo un grupo étnico y/o religioso antagonista del nuestro puede convertirse en un enemigo político, lo cual nos obligará a hacer referencia al, no por negado menos conocido, proyecto de dominación islámica sobre nuestra nación.
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«Si se aspira a obtener una determinación del concepto de lo político, la única vía consiste en proceder a constatar y a poner de manifiesto cuáles son las categorías específicamente políticas. Pues lo político tiene sus propios criterios, y éstos operan de una manera muy peculiar en relación con los diversos dominios más o menos independientes del pensar y el hacer humanos, en particular por referencia a lo moral, lo estético y lo económico. Lo político tiene que hallarse en una serie de distinciones propias últimas a las cuales pueda reconducirse todo cuanto sea acción política en un sentido específico.
Supongamos que en el dominio de lo moral la distinción última es la del bien y el mal; que en lo estético lo es la de lo bello y lo feo; en lo económico la de lo beneficioso o lo perjudicial, o tal vez la de lo rentable y lo no rentable. El problema es si existe alguna distinción específica, comparable a esas otras aunque, claro está, no de la misma o parecida naturaleza, independiente de ellas, autónoma y que se imponga por sí misma como criterio simple de lo político; y si existe, ¿cuál es?
Pues bien, la distinción política específica, aquella a la que pueden reconducirse todas las acciones y motivos políticos, es la distinción de amigo y enemigo. Lo que ésta proporciona no es desde luego una definición exhaustiva de lo político, ni una descripción de su contenido, pero sí una determinación de su concepto en el sentido de un criterio. En la medida en que no deriva de otros criterios, esa distinción se corresponde en el dominio de lo político con los criterios relativamente autónomos que proporcionan distinciones como la del bien y el mal en lo moral, la de belleza y fealdad en lo estético, etc. Es desde luego una distinción autónoma, pero no en el sentido de definir por sí misma un nuevo campo de la realidad, sino en el sentido de que ni se funda en una o varias de esas distinciones ni se la puede reconducir a ellas».

El concepto de lo político. Carl Schmitt. Alianza, Madrid, 2009, pág. 56.

3 comentarios:

  1. En su obra IMPERIUM, lamentablemente casi desconocida inclusdo por
    "intelectuales", Parker Jochey
    comparte esta dicotomia de
    amigo-enemigo, lo cual es fundamental
    para desenvolverse en la vida y sobre todo en política.

    Alguien señalaba con acierto que quienes dicen luchar contra "el terrorismo" o contra la "corrupción" nunca dan nombres y apellidos y sobre todo sin sospechar dónde están sus promotortes ideológicos.
    En el caso de una noticia recien aparecida en Libertad Digital y en
    www.yrania.wordpress.com sobre
    cómo corrompe la llamada Educación para la Ciudadania cabría investigar quienes son las organizaciones que inspiran tal tipo de "educación"...

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  2. Pues no se me había ocurrido, al menos de manera consciente, que en lo político se pudiera establecer una categoría base como en la moral o en la estética. Supongo que en la práctica nos guiamos según esa categoría, pero siempre viene bien hacerla consciente, que es lo que este autor hace.

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  3. Pues se puede, Qbit, y es uno de los puntos fuertes de las tesis schmittianas. He querido transcribir un fragmento breve, como invitación al estudio del autor y la obra pero, a continuación de este fragmento, justifica esta categoría base como determinante de lo político. Básicamente en la política, expone Schmitt, todos los conceptos, ideas y palabras poseen un sentido polémico, es decir, se formulan con vistas a un antagonismo concreto, una situación concreta cuya consecuencia última es una agrupación según amigos y enemigos. La esencia de las relaciones políticas es la presencia de un antagonismo concreto.

    El concepto de lo político tiene 60 páginas, en un lenguaje fácilmente comprensible pero muy riguroso, que creo que son las marcas de estilo de Schmitt. Si hago referencia a este libro es para promocionar su estudio, para que no perdamos tiempo redescubriendo la rueda y para que apliquemos algunos de sus conceptos al momento presente.

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    Julio, aún no he leído Imperium, pero poco tardaré. No sabía que Parker Jockey había utilizado esta dicotomía también.

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