domingo, 24 de enero de 2010

Gabrielle D´Annunzio, Fiume y la Constitución del superhombre

Al mediodía del día 12 de septiembre de 1919, el poeta-soldado, Gabrielle D´Annunzio, figura que a todos nos evoca los brillantes avatares de una civilización antigua, al mando de un pequeño ejército de voluntarios compuesto por militares insurrectos de baja graduación y espontáneos civiles que se unen a la marcha desde el Trieste, entra en Fiume. La ciudad, poblada mayoritariamente por italianos desde la antigüedad, pertenece formalmente al desintegrado Imperio Austro-Húngaro, y se halla ocupada por tropas estadounidenses, francesas e inglesas, momento anterior a la previsible entrega del lugar y sus gentes a la naciente Yugoslavia. Las masas le reciben con entusiasmo y por la tarde D´Annunzio es nombrado gobernador de la ciudad. Las tropas extranjeras ocupantes la abandonan. El gobierno italiano se niega a anexionarla, tal y como pide la población y, en lugar de eso, ordena al ejército su sitio. Pero cientos de voluntarios italianos, excombatientes, futuristas, sindicalistas revolucionarios, vanguardistas, comienzan a llegar para participar en la defensa de la ciudad.
Muchos soldados italianos destacados al sitio desertan y también se unen al ejército patriótico de D´Annunzio. Igualmente recibe el movimiento de Fiume otros apoyos, entre ellos el de Marinetti, líder del futurismo, que visita la ciudad, el de Marconi, el inventor de la radio, que le ofreció una a D´Annunzio para retransmitir un discurso, o el de Mussolini, por entonces líder de los socialistas heterodoxos. También tuvo otra serie de adhesiones: el capitán Giuletti, presidente de la Gente del Mare, el sindicato socialista de los marineros, que desvió el buque mercante Persia hacia el Fiume cercado, abarrotado de armas; Alceste De Ambris, secretario general de la Unione Italiana del Lavoro y líder del sindicalismo revolucionario. D´Annunzio se liberaba de la rémora burguesa, sin caer en la ortodoxia marxista, pudiendo así plantar cara al nuevo orden mundial, representado por Woodrow Wilson, el presidente de Estados Unidos, y los tratados firmados en París y cercanías al finalizar la Gran Guerra.
En los dieciséis meses que resistió la ciudad hubo tiempo de elaborar una Constitución, conocida como Carta del Carnaro. En ella se garantizan los derechos individuales y sociales, integrando al individuo en el trabajo y en sus pueblos y ciudades. La cultura es puesta en un primer plano por el poeta-soldado, vista como instrumento de elevación de las masas, ya en proceso de transformación y degradación final por parte de la ideología y la praxis burguesa. La Carta del Carnaro presta especial atención a la música y, de hecho, uno de los últimos acontecimientos que tuvieron lugar en el Fiume libre fue un concierto de Toscanini y su orquesta, que acude a la invitación de D´Annunzio. En este documento legal se reconoce asimismo la importancia que tienen las corporaciones, los colectivos de trabajadores agrupados por oficios. Se registran diez. La décima es la que reservada para el dannunziano concepto de hombre superior, para el superhombre en definitiva, posiblemente en una versión estética del mismo, cuya llegada se esperaba. Es, quizás, la única Constitución en la Historia que haya legislado en la esperanza del superhombre.

Imagen: Piazza Gabrielle D´Annunzio (Fiume). Obtenida de la página de la comunidad virtual de Fiume.

4 comentarios:

  1. Olá, faço-vos um convite:

    3 ª Conferência sobre revisionismo histórico

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    La Paz, Entre Rios, Argentina.

    Na terra de Ricardo López Jordán, dos irmãos Kennedy e de Linares Cardozo ...

    3jornadasrevisionismo.blogspot.com

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  2. El superhombre no puede estar dentro de la política o el nacionalismo ya que es algo que rechaza.

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  3. Creo que es el peor momento de la historia para sostener que el superhombre rechaza el nacionalismo. El superhombre rechaza, ante todo, la moral de rebaño, el borreguismo (Qbit dixit). Y, ¿qué hay más borrego en estos días que ser un multiculturalista, un mesticista o un creyente en el dogma secular y antinacionalista de los derechos humanos?

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  4. ¿Las masas de alemanes del III Reich, saludando y desfilando agitando banderitas, no actuaban como masa y rebaño? ?Cada uno de ellos era un superhombre con su propia conciencia, principios y moral? ¿En aquella época, entonces, hubiera sido propio del superhombre auténtico rechazar semejante movimiento monolítico colectivo? Lo siento pero por mucho que queráis mezclar a Nietzsche con el neonazismo (religión que niega al individuo en pos de la masa sumisa), no veo que lo estéis logrando.

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