viernes, 16 de octubre de 2009

Neoliberalismo e inmigracionismo

Neoliberalismo: ideología derivada del liberalismo clásico (por lo que comparte muchos de sus postulados generales) y práctica política económica que se traduce en acciones de desregulación (eliminar las reglas que limitan la actividad del mercado y a la vez fortalecer aquellas que garantizan la propiedad), privatización (transferir la propiedad y el control de casi toda la actividad económica a agentes económicos privados en detrimento de la propiedad y el control estatal de la economía), “liberalización” (lucha, más programática que real, contra oligopolios y monopolios, lucha, programática y crudamente real, contra los derechos laborales y sindicales de los trabajadores), políticas fiscales restrictivas (reducción del gasto público, incremento de los impuestos sobre el consumo, particularmente sobre aquellos bienes y servicios de consumo popular, y reducción de los impuestos sobre la producción y la renta), políticas monetarias igualmente restrictivas (reducción de la oferta de dinero e incremento de las tasas de interés, al objeto de controlar la inflación y de beneficiar a la alta finanza) y promoción de la mundialización (apertura e interconexión de la economía de los diferentes países a los mercados internacionales de bienes, servicios y tecnología), actitud congruente con la defensa práctica que el neoliberalismo como ideología ha prestado a las empresas multinacionales, en detrimento del tejido empresarial de base más nacional.
Inmigracionismo: para lo que nos interesa aquí, y en nuestro entorno europeo, constituye un corpus de ideas que promueve un pensamiento y una praxis tendente a dar por buena toda práctica inmigratoria procedente del Sur (África, América, Asia).


Esto es una muy breve definición de ambos conceptos. Constatamos igualmente la relación causal que media entre el primero y el segundo: el neoliberalismo es una ideología (no la única) que está promocionando la inmigración masiva hacia Europa (y nos interesa denunciarlo). ¿Por qué esto es así?
En un plano económico la compatibilidad entre política económica neoliberal e inmigración masiva es total. Ya ha quedado suficientemente establecida la relación directa entre inmigración y desplome de salarios. La afluencia masiva de inmigrantes es un medio eficaz de hacer bajar los salarios. De esta forma se multiplica la plusvalía y el beneficio empresarial. Esto por lo que respecta al mercado de trabajo legal. Si hablamos del empleo sumergido las ventajas para el empresario son fabulosas. Pero no todo queda ahí. Los inmigrantes, generalmente con una cultura obrera escasa o inexistente, no plantean casi resistencia a las exigencias directas del empresario. Obviamente, y forzosamente, es menos esperable aún una resistencia frente a medidas más abstractas, pero de consecuencias muy reales, en contra del trabajo: política fiscal, política monetaria, etc. Es una fuerza de trabajo (cuando lo es) disciplinada, obediente y, en principio, apolítica que echa por tierra años y años de lucha obrera autóctona. En una segunda instancia la organización del inmigrante fuera de las organizaciones del trabajo del nativo termina por dividir aún más al mundo del trabajo. De este modo, la inmigración masiva es un recurso políticamente correcto disponible para el empresariado en orden a la “liberalización” del mercado de trabajo.
En un sentido amplio, la inmigración masiva sería también una consecuencia necesaria del proceso de mundialización que azota al planeta. Si se eliminan los controles al flujo de capitales, bienes y servicios, es lógico que termine siendo así también respecto al flujo de personas. Este fluir humano desregulado está muy en consonancia con la ideología y la práctica neoliberal, no teniendo nada de particular que sus más conspicuos partidarios lo defiendan. No en vano, tal y como hemos dicho, la inmigración masiva ayuda a “liberalizar” el mercado de trabajo. También, como veremos a continuación, favorece que tenga lugar el ideal neoliberal en un ámbito social y político.
De esta manera, en el plano sociopolítico, la inmigración masiva contribuye enormemente a la realización del proyecto neoliberal: la destrucción del hombre con identidad a favor de un modelo de homo oeconomicus cuyo único horizonte de actuación sea el beneficio económico propio. La única moral u ética aceptada a partir de ahora será aquella que promueva el lucro personal, estando descalificadas todas aquellas que se opongan a este objetivo supremo. La inmigración, seguida del mestizaje biológico y cultural, termina acabando con las culturas nacionales y populares, sustituyéndolas por un conglomerado de manifestaciones pseudoculturales cosmopolitas reproducidas por los medios de comunicación de masas. No sólo la inmigración es responsable de este proceso, pero sí ayuda en buena medida al romper la unidad étnica y cultural de los pueblos. A estas alturas sabemos que el asimilacionismo ha fracasado y que su éxito tampoco hubiera sido una buena noticia. La realidad para las naciones de Europa es que la identidad étnica nativa se disuelve en una población crecientemente mestiza y de subcultura cosmopolita, donde la resistencia popular al proyecto neoliberal se va disolviendo.

7 comentarios:

  1. "Dejad hacer, dejad pasar" con su lema lo dicen todo. Los malditos liberales son una mala copia de los judios, mientras que los judios se apoyan entre ellos, los liberales estan dispuestos a vender a su propia madre por una buena suma de dinero.

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  2. El liberalismo es para el judío un medio, porque tiene mentalidad de amo, y para el goyim un fin, porque tiene mentalidad de siervo, y en la mentalidad de siervo, lo importante es el dinero aunque haya que traicionar a la propia nación y a la propia estirpe, cosa que el que tiene mentalidad de amo no hace.

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  3. Oberst Hessler, un dato curioso es que en el siglo XIX, especialmente en su segunda mitad, se dio un mestizaje entre la clase aristócrata inglesa y la de los financieros judíos con nacionalidad inglesa.
    ____

    Qbit, respecto a esa diferenciación en la utilización del liberalismo como medio o como fin en función de si se es judío o goyim, me parece bastante sugestiva y existen ejemplos.
    En el proyecto en marcha del NOM hay dos grupos directores: alta burguesía wasp norteamericana (que controla la industria y el ejército de EEUU) y judíos (que controlan las finanzas y los medios de comunicación de masas). Es evidente hace tiempo que estas élites wasp vendieron a su país y a su gente. Es evidente también que los judíos no lo han hecho y vuelcan todos sus esfuerzos en mantener sus posiciones en la entidad sionista, sin perder su interés además por el control de cuantas naciones puedan mediante gobiernos de tipo ZOG, todo ello mediante una fuerte solidaridad étnica.

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  4. León Riente

    Acerca de lo que dices sobre un cierto mestizaje entre la aristocracia inglesa y los financieros judíos en la segunda mitad del siglo XIX, es digno de recordar un fenómeno similar entre algunas familias aristocráticas francesas de rancio abolengo y familias judías casi siempre relacionadas con el mundo de la finanza. En "La Francia judía", Édouard Drumont fustiga con su magistral pluma la corrupción y decadencia de esos indignos retoños de las más viejas familias francesas vendidos al oro judío.

    Los grandes financieros judíos, siempre ávidos de títulos y honores y fascinados por entroncar con la aristocracia de sangre, hacían casar sus hijas con algún noble en dificultades económicas. A cambio de evidentes ventajas materiales esos aristócratas malbarataban el preciado legado de su sangre y los títulos centenarios heredados de sus heroícos antepasados. En tiempos remotos los títulos nobiliarios se ganaban por méritos reales en el campo de batalla y por servicios destacados a su monarca(en las Cruzadas, etc...). Más adelante, en épocas de decadencia, los títulos se ganaban muchas veces por intrigas de palacio o por una noche en la cama del rey de turno.

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  5. Por asociación de ideas me he acordado de esto.

    El escritor católico Georges Bernanos dice algo interesante en una de sus obras, "La grande peur des bien-pensants", ("El gran miedo de los bienpensantes"), dedicado a la vida y obra de Drumont. En las páginas finales se lee lo siguiente: (nos ofrece una visión apesadumbrada y oscura de lo que está por llegar).

    "Y después de la bomba de una tonelada o dos, vereís otra cosa, vereís aún peor. Conocereís lo que es una cierta Paz -no la que soñaba Lenin agonizando en su cama, en el fondo de su repugnante buhardilla del Kremlin, un ojo abierto y el otro cerrado-, pero la que imagina quizás en este momento, mientras mastica sus cacahuetes azucarados, algún pequeño lustrabotas yanki, un renacuajo con cara de rata, medio sajón y medio judío, con un no sé qué del ancestro negro en el fondo de su tuétano rabioso, el futuro rey del Acero, del Caucho, del Petróleo, el Dueño de todos los Monopolios, el futuro amo de un planeta estandarizado, ese dios que el Universo espera, el dios de un universo sin Dios."

    Esto era escrito en 1931.

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  6. León riente

    (En tono algo apocalítico, pero que quizás constituya menos la exageración de lo que a primera vista pudiera parecer)

    El proceso que describes nos conduce a la peor forma de enajenación y esclavitud que sin duda haya registrado los anales de la Historia.

    La inmigración de estas masas de auténticos alienígenas destruirá no sólo las relaciones y el sistema de organización laboral y los procesos productivos (los modos de creación y reparto de la riqueza), reventando a la clase trabajadora autóctona y malogrando los logros conseguidos por esta a lo largo de décadas y aun siglos de lucha contínua, sino también la identidad nacional y la homogeneídad étnica de los pueblos invadidos y colonizados. Este fenómeno corrompe la cultura nacional y degrada la sociedad en su conjunto. Es el hombre mismo que al final de este proceso resultará finalmente destruído, deshumanizado, robotizado, un clón entre millones de copias en serie, sin personalidad, sin historia ni memoria, una autómata sin sentido ni destino.

    Llevando esta visión al extremo, diremos que no sólo es la destrucción de un mundo, de una cultura, de un conjunto de costumbres, valores y creencias, sino el fin de la propia humanidad, la reducción del hombre a unas meras funciones productivas y consumidoras, un estómago ambulante, sin identidad, sin voluntad, un trozo de carne intercambiable, una vida puramente vegetativa, una existencia subhumana, ayuna del soplo divino.

    Nada de esto parece se un asunto sobrevenido, una historia casual, sino la puesta en marcha de algún plan minuciosamente elaborado y llevado a cabo con una determinación fanática.

    (Aunque esto suene a obsesión conspiracionista))

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  7. Enfocas perfectamente el problema que existe provocado por la sociedad de mercado. La inmigración supone la disminución de los salarios, además de un empobrecimiento de la identidad cultural y racial del Hombre. La inmigración es el agente nocivo que provoca dicho empobrecimiento, pero es un agente nocivo potenciado por la dichosa sociedad de mercado. Esta problemática tiene nexos de unión con el NOM y esa tendencia totalitaria de querer reducir al Hombre a lo mismo, a la homogeneidad racial.

    Por otro lado, me ha gustado que aportes la definición de neo-liberalismo. Si lees a Stirner te das cuenta de que hay muchos tipos de liberalismo. El liberalismo que quiere liberar al Hombre quiere por ejemplo hacer libre al Hombre y de esta forma lo emancipa (de esta forma el socialismo –liberalismo social- no deja de ser liberalismo). Pero es una libertad regalada, es decir, el hombre no se ha liberado, no ha sido fruto de su esfuerzo, sino que lo han emancipado, la libertad se la han dado. El liberalismo de mercado quiere que el mercado sea libre, quiere que el intercambio fluya libremente, emancipa la mercancía de toda tasa o arancel o impuesto, y lo hace hasta a costa del propio Hombre: el mercado se apodera del Hombre mediante el Hombre, porque este ha emancipado al mercado, el marcado no se ha liberado por sí mismo. Es la libertad del capital: curiosa la distinción entre “emancipación” y “liberación”, la primera es algo que te dan, lo segundo algo que te ganas con tu esfuerzo. Así que ojo con el liberalismo, porque el liberalismo persigue la libertad de algo a costa de todo lo demás. De esta forma el neoliberal persigue la libertad de mercado y no le importa si a costa de ello se provoca una falta para con otros elementos, incluso para con otros Hombres. Al final el mercado se convierte en algo supremo, el Hombre se supedita y hace que su vida y bienestar dependa de una Bolsa, de unos números bursátiles, etc.: Wall Street no deja de ser una especie de oráculo donde el Dios Dinero habla al Hombre.

    ¡Cuidado con la libertad! ¡No hay nada más totalitario y dañino que la libertad!¡La libertad es dañina para el Hombre, es solamente una «idea»!

    Hasta pronto.

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