domingo, 28 de junio de 2009

La falsa bandera de la emancipación femenina

La emancipación de la mujer en Occidente no es la noble causa que siempre se nos ha querido vender.
Se trataba, bajo la engañosa apariencia de la "marcha imparable hacia el progreso", de alcanzar unos objetivos mucho menos elevados y generosos.
La llamada emancipación (que implicaba una supuesta servidumbre de la mujer en la sociedad tradicional, cosa totalmente alejada de la verdad) permitió que la mitad de la población que se encontrba al margen del sistema impositivo pudiera ser objeto de medidas recaudatorias. A partir de esa "emancipación" la mujer paga impuestos en los mismos supuestos y condiciones que los hombres. Su anterior situación suponía un lucro cesante para las arcas de los Estados y para poderosos grupos económicos que juzgaban este "anacronismo" intolerable y perjudicial para sus intereses.
Este movimiento contó con muchos apoyos que, envueltos en la falsa bandera del progreso y la filantropía, escondían propósitos muy alejados de la promoción sincera de la condición femenina o la revalorización de su papel en la sociedad. A partir de esa "emancipación", la mujer vota, trabaja, cotiza, paga impuestos, trabaja, consume: entra en el circuito de la explotación y la manipulación. No se libra de ninguna servidumbre real y se somete en cambio a un yugo verdadero.
La mujer fuera de casa, alejada del hogar, separada del universo que le es propio y para el que está perfectamente dotada, tiene un efecto desastroso sobre el pilar básico de la sociedad que es la familia. Las perturbaciones causadas al núcleo familiar han sido superiores a las pretendidas ventajas de esa mal llamada emancipación.
La "emancipación" de la mujer es así concebida como un instumento de primera eficacia para debilitar a la familia, erosionar el vínculo entre los miembros de esta y destruir toda relación basada en una jerarquía natural y necesaria a la estabilidad y desarrollo del conjunto.
No se trata de objetar la igualdad jurídica y legal antre el hombre y la mujer, menos aún de discutir de su equivalencia moral, cuestión que está fuera de todo debate. Tampoco de reducir a la mujer a un papel subalterno en un estatus de inferioridad y minoría de edad a perpetuidad y sin remedio. Se trata de poner en relieve los perversos resultados de una indiferenciación extrema de los sexos masculino y femenino, su antinatural equiparamiento en todo, y señalar las nefastas consecuencias de ese estado de cosas.
Puede parecer extraño escuchar esto, pero posiblemente pocas veces en la historia de los pueblos europeos, la mujer ha sido más maltratada, su condición menos valorada, su dignidad menos reconocida, su papel más devaluado que en la actualidad. Como consecuencia directa de esa falsa emancipación, la naturaleza sexual de la mujer se ha sobrevalorado de manera paroxística mientras se desacreditaba su condición de madre, de educadora y guardiana del hogar. La mujer "emancipada" se ha convertido en un desmentido absoluto de esa supesta liberación que ha hecho de ella un mero objeto sexual desprovisto de vida genuina. Se puede decir de manera más cruda, pero la violencia de otras expresiones no añadiría nada en sustancia a la verdad enunciada.
Al abrirle a la mujer las puertas del mundo y de la sociedad, esta desatiende sus funciones naturales: maternidad y hogar. ¿La dramática baja de la natalidad en Occidente no tendrá algo que ver con todo esto? Las familias, cada vez más escasas y más tardíamente formadas, tiene menos hijos, y los padres tienen cada vez menos tiempo para criarlos y educarlos. (Muchas parejas actuales tienen un hijo como si tuvieran un perrito, a veces incluso tienen el perro antes que el hijo.Y el coche, el televisor de plasma y las vacaciones a la Riviera Maya). Los niños pasan de la tutela de los padres a la del Estado, a través del sistema escolar. Tomados por el Estado, este no los soltará hasta bien entrados en la adolescencia. Vale decir que no serán educados sino adoctrinados en la ideología del Estado, al que verán como la autoridad natural. Los padres se vuelven meros reproductores y dispensadores de alimentos, a la espera tal vez de que el concurso de un macho y de una hembra del género humano sea prescindibles y se pueda lograr gestaciones extrauterinas en incubadoras de criaderos estatales.
Destruir la familia es minar los fundamentos de la sociedad, socavar los cimientos de toda comunidad organizada. Aunque a algunos les resulte sorprendente esta afirmación, y la califiquen de idea reaccionaria y de pervivencia de una mentalidad pasada, estamos convenidos que esta equivocada emancipación ha jugado un papel de primera importancia en el catastrófico panorama que se ofrece a nuestro asombro y nuestra condena.
Éste es el balance directo e indirecto de esa "emancipación", junto con otros factores no menos decisivos: desnatalidad, guerra de sexos, feminización, desvirilización, homofilia, destrucción de la familia, descomposición de la sociedad, quiebra de la autoridad, discredito de toda jerarquia, odio a la excelencia, rechazo del mérito, relativismo moral, hedonismo, xenofilia, etnomasoquismo, invasión demográfica, etc...

Arjun (coautor del espacio http://layijadeneurabia.com/)

9 comentarios:

  1. Buen comentario, Arjun, y dices bien.

    He hablado con mujeres mayores de 35 años y la verdad es que son sorprendentemente dispares respecto a las más jóvenes. Las primeras ven, en un gran porcentaje, la emancipación de la mujer como una carga más para ellas, como un falso ideal.

    Pero el problema es la inoculación en la mujer de la idea de "sometimento al hombre", eso es algo moderno y totalmente falso. Hombre y mujer tienen un contrato social: entre ambos han de repartirse el trabajo de dar seguridad, alimentar a la familia, cuidar de ella, etc.

    Pero como no, ese contrato social se ha roto y las mujeres prefieren ir en contra de su propia naturaleza y del propio orden natural de las cosas.

    Hasta pronto.

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  2. En la mayoría de los hogares ese “contrato social” no se ha roto, lo único que se ha roto es el sometimiento al hombre, esta falta de sometimiento es debida a la emancipación de la mujer.
    Lo que se predica en el comentario es una injusticia, a la vez que se valora positivamente a la mujer conformista procreadora en un papel de madre y educadora sin tener en cuenta y sin importar su realización como persona.
    Como casi siempre sucede nos movemos en los extremos sin respetar que entre las mujeres que prefieren vivir sometidas “como las moras” existen muchas otras que han luchado para no tener que soportar a ningún macho que las humille, ni que las encasille en labores que no desee.
    No conozco a ninguna mujer que dependiendo de un hombre, se sienta totalmente libre para tomar decisiones sin previa autorización, y no conozco ni a un solo hombre que respete a la mujer y valore su labor de “ama de casa” en muchos casos son tratadas como seres inferiores, los comentarios que se escuchan en los trabajos, así lo manifiestan.
    Bienaventurada la mujer que puede dedicarse al hogar y los hijos, y el marido la respeta y se siente orgulloso del trabajo que realiza.
    Por qué a la más mínima de cambio, en cualquier contradicción y en situaciones difíciles, será la inútil que no sabe hacer otra cosa y la culpable por no aportar ningún beneficio.
    Y Sres hasta en los Foros existe el machismo, lastima que en Francia cada vez hay menos franceses, son los únicos europeos que “sabían” tratar a la mujer con mimo y respeto, cambiaban a sus hijos los pañales e iban a la compra cuando estas labores a los españoles les parecían labores de “mariconas”
    Los españoles tienen mucha herencia de los moros, para respetar a una mujer de verdad, esta tiene que estar liberada y plantar cara, de lo contrario a callar y obedecer.

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  3. Mantener la unidad familiar, criar hijos, parirlos, educarlos, a mí eso me parece una gran forma de realización personal que no tiene nada de sometimiento. Y Sylvie, te parecerá duro, pero es que la mujer no puede equipararse al hombre, lo mismo que el hombre no puede equipararse a la mujer, de la misma forma que hay trabajos que la mujer no puede desempeñar porque no llega y lo mismo que los hombre no hacen trabajos para los que son unos negados al ser estrictamente femeninos y que “ellas” saben hacer mejor. Existe un orden natural de las cosas, un contrato social establecido objetivamente por razones físicas y orgánicas. Esa emancipación de la mujer anula ese contrato social natural y los sustituye por otro artificial, impuesto, incluso injusto para la mujer, pero que ella acepta. Afortunadamente, no todas son así. La mujer, a su pesar, tiene una gran responsabilidad para su sociedad, para su raza y para ella misma y la naturaleza, que es ser bastión de la familia, mandar en ella, ordenar en ella, y mantener en vigor la célula indisoluble de la familia, que se demuestra destructible y es abandonada.

    Si te sirve de aclaración y para que veas donde se concretan mis ideas, me parece muy bien que una mujer sea independiente, y por supuesto, yo exijo a todos los hombres, yo también me lo exijo, a que respeten a sus mujeres, a que las cuiden, etc. Pero es que debido a la discriminación positiva que favorece a la mujer se dan casos irrisorios. He trabajado con mujeres y por lo que a mí respecta no ha sido nada agradable, y mira que yo me he esforzado por mantener unas relaciones laborales justas, pero me encuentro con el chantaje, en seguida me llaman machista sin serlo y cosas por el estilo: “me llamaban machista por exigir a una mujer que hiciera mi mismo trabajo en el mismo tiempo pues cobraba lo mismo que yo”. Es decir, con la emancipación no se consigue un equilibrio entre hombre y mujer, sino más bien un abuso por parte de las mujeres. El término “discriminación positiva” me parece una paradoja semántica y una perversión de la moral y de los valores.

    Me gusta mucho tu último párrafo. No me considero nada moro al respecto, si tengo que cambiar pañales los cambio con mucho gusto, pues con sangre de mi sangre bien baño me doy y con alegría la cuido.

    Creo que hablas muy estereotipadamente, el español de ahora no es el de antes, y los franceses… sí, es verdad, qué pena que cada vez hallan menos, están siendo colonizados por moros y negros, como los españoles.

    Me parece bien que la mujer rompa ese sometimiento al hombre pero creo que es algo artificial, yo hablo con mujeres mayores, de las del franquismo, y no se sentían sometidas en la mayoría de los casos, a ver si ahora que el hombre ponga orden va a ser sometimiento: tanta emancipación consigue amedrentar al hombre, ¡bravo las feministas lo estáis consiguiendo! Mañana llamaré a ZP para que cree leyes para la emancipación de los hijos, así los padres, y sobre todo las madres, no podrán someterlos ni educarlos. Además, históricamente, eso del sometimiento de la mujer habría que investigarlo, porque no es como se cuenta, tal vez te sorprendería que no haya sido ni siquiera sometimiento. Al menos a la mujer dentro de la tradición europea venida desde la Grecia clásica a hoy. Los musulmanes son otra historia, esa gente no respeta ni a sus madres.

    Hasta pronto Sylvie, te mando un beso cálido e inofensivo con el que pretendo mostrar afecto y no acoso.

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  4. daorino, estamos en el siglo XXI y no hay marcha atrás, la mujer para bien, o para mal se ha independizado, las labores de la mujer como amante del hogar y educadora de los hijos que la sociedad margino, con la aprobación de los hombres, los cuales no supieron ni valorar ni defender, ¿recuerdas las burlas, los chistes y la falta de respeto que soportaron “las Marujas, o Marujonas? pues bien es una imagen para el olvido, ahora toca “llorar como niños, lo que supisteis defender como hombres”.

    Estoy de acuerdo con tu comentario en varios puntos, mas de los que te imaginas [no te voy a dar la satisfacción de comentarlos] pero no estoy de acuerdo en el planfeto que ha suscitado esta discusión. La mujer no es culpable de que la sociedad evolucione en contra del rol de la mujer amante de la unión familiar, todo esta programado por los poderosos para destruir la familia, y la natalidad, favoreciendo el aborto por si nos pasamos de listas y olvidamos la pastilla.
    Es el fin del “Imperio Europeo”, y esta vez no es culpa de la manzana… todos intuimos los planes secretos, pero todos callamos sumisamente y avanzamos hacia el abismo.
    De besos ni cálidos, ni frios, saludos y basta.

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  5. Vaya Sylvie, no pretendía enfadarte, si es que te has enfadado, y apelo a tu sentido del humor para poder discutir de la forma más apacible e inteligente. Mis besos eran cordiales, acepto en todo caso que los rechaces, igual si fuera francés... En todo caso, advertirte de que sé en qué siglo vivo y celebro que tengamos puntos en común, de lo que te digo una cosa: mi satisfacción es que No los comentes, pues demuestra cierto desprecio y resentimiento femeninos hacia mí, lo cual me da la razón en muchísimas más cosas de lo que imaginas...

    Sylvie, yo acepto que la mujer sea independiente, trabaje, etc. y que yo sepa no lo niego en mi anterior comentario, pero hay sucesos demográficos y sociales que son incuestionables. Defiendo que el hombre se implique en las tareas domésticas y en la educación de los hijos... pero es que está claro que tenemos una gran amenaza extranjera cuyo modelo familiar va triunfar en este país y en Europa. Su éxito reside ya en las grandes tasas de natalidad: 4 a 1 frente a las españolas, a este ritmo no habrá ni franceses ni españoles, de los que tienes una imagen muy mala, pues parece, según tú, que solo han evolucionado mentalmente las mujeres en España.

    En fin, hasta pronto. Un apretón de manos.

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  6. Sylvie, bienvenida a este blog.

    Hay algo que me llama la atención en tu discurso.

    En un lugar calificas el texto de Arjun de panfleto y te adhieres a consignas cercanas a posturas feministas: "lo que se predica en el comentario es una injusticia, a la vez que se valora positivamente a la mujer conformista procreadora en un papel de madre y educadora sin tener en cuenta y sin importar su realización como persona."

    Pero, en otro lugar, pareces adherirte a las ideas que en el texto de Arjun de sostienen y reconoces que vamos directos al abismo, en todo este proceso del que hablamos, y culpas (correctamente) a los poderosos: "la mujer no es culpable de que la sociedad evolucione en contra del rol de la mujer amante de la unión familiar, todo esta programado por los poderosos para destruir la familia, y la natalidad, favoreciendo el aborto por si nos pasamos de listas y olvidamos la pastilla. Es el fin del “Imperio Europeo”, y esta vez no es culpa de la manzana… todos intuimos los planes secretos, pero todos callamos sumisamente y avanzamos hacia el abismo."

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  7. "lo que se predica en el comentario es una injusticia, a la vez que se valora positivamente a la mujer conformista procreadora en un papel de madre y educadora sin tener en cuenta y sin importar su realización como persona."

    No veo ningún conformismo en aceptar el rol que la naturaleza ha reservado a la mujer como procreadora, madre y educadora. Y no veo por ningún sitio que ese papel tan valioso (y tan denigrado al mismo tiempo por la ideología dominante actualmente) sea un impedimento a la realización de la mujer como persona. Si aceptaramos este curioso razonamiento (que una mujer sólo se puede realizar como persona al margen de su misión natural de madre , educadora y perpetuadora de la especie y la familia), llegaríamos a la conclusión inevitable de que no hay realización posible para la mujer más que fuera de su propia condición de mujer, de aquello que es exclusivamente el ámbito de la mujer: la procreación y la crianza de la prole, en definitiva el hogar, por muy reaccionario y antiguo que esto suene.

    La libertad de la mujer, la emancipación de la mujer, su realización como persona, no pueden ser una mirífica conquista al precio de la negación de su propia condición, de la renuncia al rol insustituible de madre, educadora y guardiana del hogar.

    ¿Puede haber mayor realización para la mujer que tener hijos y criarlos? ¿Es esa función un destino inferior al que hay que preferir un trabajo, muchas veces mal retribuído, en un ambiente de competición y lucha, en contacto muchas veces con la cara menos amable de la sociedad, donde su natural sensibilidad y delicadeza se verá a menudo violentada?

    No pretendemos encerrar a la mujer entre cuatro paredes y negarles todo horizonte fuera de ese ámbito. Pero debemos admitir que la deserción masiva de la mujer occidental de sus deberes superiores, la rebelión generalizada contra el orden natural de las cosas nos están llevando de cabeza a una catátrofe sin remedio.

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  8. Que posición tan retrógrada, la humanidad cambia y esa es la libertad, poder dejar de ser para transformar; las mujeres deben pertenecer a circulos economicos igual que los hombres, somos seres humanos ¿cual es el punto?, estamos en una misma cultura y sociedad. La familia pilar de la sociedad?, y por este supuesto se debe quedar la mujer en casa?, que ridiculez, por que no lo hace el hombre?. La familia es un ente alienante, y si seguimos concibiendo la familia de forma inmutable quedaremos en un estancamiento, involucionando, la familia no se concibe de igual forma en todas las sociedades, o mire los cazadores recolectores de hoy dia, como los nukak maku, tribus sudafricanas, los nuer en egipto, la familia es moldeable y se necesita su fluidez para un cambio. Por otra parte las razas humanas no existen, estudio antropología y si algo he aprendido es que los fenotipos se construyen a partir de mutaciones geneticas para la adaptación a un medio, pero por si no sabe le explico señor, nuestro adn está siendo decodificado y el ancestro común humano es africano, teniendo patrones universales asumimos que cambiamos debido a dos factores entorno y cultura, por lo cual se elimina el concepto de raza, y surge el de cultura, a cada transformación mas alejada del continente africano menos "pureza" genética llevamos. Y finalmente Nietzsche hablaba del superhombre como un ser que no se dejaba guiar, que no pertenecía a grupos ni alienaba ideas, asi que en este marco le puedo decir que usted por alienar ideas pseudo purificadoras, crear un grupo en honor a un hombre que detestaba mas guiar que ser guiado y encapsular de acuerdo a intereses arios me permito decirque que es un total IGNORANTE.

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  9. "Darwin", payaso, papagayo, sique así que conseguirás aprobar muchos exámenes de los tan abundantes profesores marxistas y perroflautiles, pero no comprenderás nada de nada.

    Quizás hoy aprendas algo sobre Nietzsche, porque demuestras no tener ni puta idea. Mira lo que dice Nietzsche sobre la mujer, so zopenco:

    El varón debe ser educado para la guerra, y la mujer, para la recreación del guerrero.

    (...)

    "¡Mira, justo ahora se ha vuelto perfecto el mundo!" - así piensa toda mujer cuando obedece desde la plenitud del amor.

    Y la mujer tiene que obedecer y tiene que encontrar una profundidad para su superficie. Superficie es el ánimo de la mujer, una móvil piel tempestuosa sobre aguas poco profundas.

    Pero el ánimo del varón es profundo, su corriente ruge en cavernas subterráneas: la mujer presiente su fuerza, mas no la comprende.-

    (...)

    "¿Vas con mujeres? ¡No olvides el látigo!"

    Así habló Zaratustra. Alianza, Madrid, 2005, págs. 110-111.

    Lo de la raza y demás no es tema de este hilo. Te remito a alguno de los artículos que hay en esta página al respecto y, con suerte, puede que consigas comprender alguna cosa.

    Pero si no quieres llevarte una serie interminable de disgustos, comprobando que casi todo lo que te han enseñado esos harapientos y sucios que hoy se hacen llamar profesores es FALSO, es MENTIRA, embustes marxistas, mejor no leas nada, vuelve con tu rebaño, ¡borrego!, y sigue diciendo beee, beee, beee.

    Por cierto, para hacerte llamar Darwin tampoco has logrado entender nada de él y la formación de subespecies y especies nuevas a partir de las ya existentes.

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