lunes, 17 de noviembre de 2008

Decir que hay racismo en todas partes puede ser muy lucrativo

Decir que hay racismo en todas partes puede llegar a ser un gran negocio, especialmente para cierto tipo de ONGs especializadas en captar subvenciones mediante el recurso al racismo, real o, en la mayor parte de los casos, supuesto. Consultando el BOE puede comprobarse como lobbies inmigracionistas con escasos miembros y casi nula representatividad social, pero con una presencia casi abusiva en los medios, como el Movimiento contra la Intolerancia, o SOS Racismo, han recibido gran cantidad de subvenciones procedentes de muy diversas administraciones públicas. Se da la circunstancia de que la primera organización es especialmente poco transparente y no declara cuánto dinero gasta en su funcionamiento.
Pero, ¿qué justifica semejante captación de fondos públicos? En el caso de un grupo de presión de esta naturaleza en todo caso podría justificarlo el acaecer de numerosos actos racistas, objetivo contra el que declaran trabajar, la prestación de una serie de servicios a las víctimas de racismo o el fomento de una actitud contraria al racismo. ¿Qué ocurre si el número de actos racistas dirigidos contra inmigrantes (únicos casos en los que estos lobbies intervienen) en nuestro país es relativamente escaso? Evidentemente, las subvenciones peligran. Si una entidad de esta naturaleza, financiada casi totalmente mediante subvenciones, dado el exiguo número de miembros con los que cuentan, deja de recibirlas, desaparece, y sus responsables deberán ponerse a buscar trabajo. Sabemos que muchos de ellos no han percibido nunca otros ingresos que los derivados de su actividad en la ONG. Por consiguiente, sus perspectivas laborales, excluyendo el enchufismo, son ciertamente lamentables. El racismo, o un simulacro del mismo, se convierten así en una necesidad ineludible para quien no quiere trabajar.
No parece demasiado difícil, en una sociedad como la nuestra, caracterizada por el aborregamiento masivo, que hace común la presencia de individuos caracterizados por una absoluta falta de criterio propio, dar carta de naturaleza racista a simples rumores o a noticias ambiguas sobre hechos de dudosa causa racista. O transformar en racista todo aquel suceso en el que haya implicado un inmigrante como supuesta víctima, nunca como agresor. Convertir todo esto en racismo suple la relativa escasez de hecho de actos racistas. Escasez relativa porque racismo anti-blanco hay, y mucho, en nuestro país. De hecho, este racismo anti-blanco también es practicado, además de por muchos inmigrantes, por las administraciones públicas bajo la nomenclatura de discriminación positiva. Pero, como todos sabemos, la denuncia del racismo anti-blanco acarrea problemas. Por de pronto, el denunciante ya se habrá ganado el calificativo de racista o xenófobo por parte de estos inmigracionistas profesionales de la subvención. El siguiente paso es pedir (y conseguir en muchos casos) la censura del disidente. Poca tolerancia ante la libertad de información y de expresión se observa entonces entre los tolerantes profesionales. Sí mucha voluntad censora.

1 comentario:

  1. Pues si decir que hay racismo por todas puede ser muy lucrativo mas lo es titular un libro llamando racista a todo un pais, como hace Esteban en su nuevo libro :

    http://www.estebanibarra.com/?p=314

    Cualquier dia, las verdaderas víctimas del odio (que son esas a las que él nunca defiende: http://www.abcdesevilla.es/20110303/sevilla/sevp-abren-cabeza-barra-hierro-20110303.html), tendrán voz y otro gallo cantará

    ResponderEliminar

No comentes si tu comentario no aporta nada o no es una pregunta pertinente.

No comentes si tu comentario no tiene relación directa con el tema del artículo en cuestión. Si consideras que tu comentario debe ser publicado, acude a la nube de temas (columna izquierda) y puede que encuentres un artículo y serie de comentarios relacionado con el tuyo.

No comentes si no eres capaz de tener criterio propio.

Si sigues pensando que es buena idea comentar aquí, lee esto antes.

Si vienes a provocar atente a las consecuencias. Muchos provocadores han huído de aquí ya escarmentados.