viernes, 19 de septiembre de 2008

Inmigración como colonización III. Consumando la invasión

Todo esto no es una mera cuestión de números. Siguiendo con el caso del país vecino, los nuevos “ciudadanos franceses” van ocupando el espacio antes habitado por franceses nativos, que son expulsados de sus barrios mediante un acoso de baja intensidad pero continuo consistente en una gran cantidad de actos racistas dirigidos contra estos franceses autóctonos. Los incidentes de otoño de 2005 en Francia, donde grupos de beurs atacaron a franceses nativos, vehículos, escuelas públicas y otros edificios estatales, iglesias católicas y otros símbolos de la cultura francesa, hay que verlos como un recrudecimiento puntual de una situación habitual. Este fenómeno se produce en medio de la connivencia del poder y de las autoridades con los inmigrantes y de la represión hacia el pueblo francés. Por otro lado, en el ámbito de la cultura, la educación y los medios de comunicación, la guerra étnico-cultural ya ha estallado, tanto en Francia como en otros territorios de Europa. En Francia, el problema suscitado por las caricaturas de Mahoma en 2005 y los intentos posteriores de amedrentamiento judicial al respecto contra ciertos medios por parte del Consejo Francés del Culto Musulmán, y el caso Redeker, en 2006, desencadenado poco después del discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, son buenas muestras de ello, señaladas incluso en el Informe Anual 2007 de Reporteros Sin Fronteras: “Los países de Europa occidental, y también Turquía, sienten auténtica tentación de excluir algunos temas del debate público. El caso de las caricaturas de Mahoma, publicadas en primer lugar en Dinamarca en septiembre de 2005, y reproducidas en señal de solidaridad en varios países, estalló en Europa y incluso más allá. La oposición se cristalizó entre partidarios de la libertad de expresión y defensores de las sensibilidades religiosas. En Francia, los periódicos France Soir y Charlie Hebdo entre otros, que publicaron la totalidad de las caricaturas, pagaron el precio del debate. El Consejo Francés del Culto Musulmán denunció a ambas cabeceras. Las amenazas recibidas por Robert Redeker en el sur del país, tras publicar una tribuna particularmente crítica con el Islam, y la decisión de retirar la ópera Idomenea de Mozart de la cartelera en Alemania, ponen de manifiesto la misma preocupación”. En estos casos, la postura de los pensadores e intelectuales de la burguesía cosmopolita y neoliberal, de los lobbies inmigracionistas y de la izquierda y sindicatos sistémicos ha oscilado, según los casos, entre el más burdo colaboracionismo y la más vergonzante cobardía.
Igualmente, todo esto no es cuestión de mera criminalidad o de acoso racista contra los verdaderos franceses, los autóctonos. Estos bastiones incrementan su tamaño y población año tras año ante la indiferencia o el entusiasmo de los colaboracionistas con la colonización de Francia: la burguesía, bienpensante, multiculturalista y cosmopolita, y los lobbies pro-inmigración, que extienden el eufemismo a la par que crean y exacerban cierto complejo de culpa colectivo entre los nativos con respecto a las etnias expansivas.En Francia, también en España, la red eufemística de la que hablábamos al principio alcanza cotas sublimes. El eufemismo es un útil recurso léxico para la construcción mediática de simulacros, en los que la representación de la realidad francesa sustituye a la misma realidad francesa. Así se habla de “minorités sociales” (“minorías sociales”), donde debería decir minorías étnicas o raciales (invisibilizando en el discurso la existencia de etnias o razas distintas en el territorio francés), “sauvageon” (joven problemático) por adolescente magrebí que acosa mediante actos delictivos al resto de la población francesa, especialmente a la nativa (eufemismo que sólo consigue disculpar esto), “tournantes”, vergonzante violación del lenguaje para referirse a las violaciones perpetradas por parte de grupos de jóvenes de origen norteafricano o negro sobre una adolescente o joven francesa (¿no debería llamarse a esto viols collectifs, violaciones colectivas?; estas violaciones son, por otro lado, ejemplo de uno de los derroteros que puede tomar el tan alabado mestizaje, considerando que las violaciones colectivas son un perfecta muestra del sincretismo cultural entre el machismo propio de las sociedades islámicas y africanas y el nihilismo negativo y el consumismo propios del occidentalismo que aflige a Europa), “discrimination positive” (“discriminación positiva”) por discriminación de los franceses autóctonos en el acceso a múltiples recursos sociales (poniendo bajo sospecha en la práctica el discurso mendaz del autodenominado antirracismo de que las razas no existen, ya que en la práctica racializante y racista de la discriminación positiva sí que se tienen en cuenta a estas razas, inexistentes según la ideología dominante), “zones desfavorisées” (“zonas desfavorecidas”) por enclaves étnicos...

1 comentarios:

arqueofuturista dijo...

Em boa hora este blog. O combate identitário adquire forma em toda a Europa, a Reconquista está em marcha!