lunes, 22 de mayo de 2017

Españoles que ceden su voto a inmigrantes: estupidez, xenomanía, endofobia y traición


Un tipo de acto particularmente grotesco, puesto en marcha por el entramado “Todos iguales. Todos ciudadanos”, en el contexto de la campaña “Aquí vivo, aquí voto. Por una ciudadanía plena”, es el de la cesión del voto a inmigrantes sin derecho al mismo por parte de españoles con este derecho. Consiste en que cada ciudadano español, con derecho al voto, que desea participar de esto acude al colegio electoral acompañado de un inmigrante sin derecho a votar y el español vota la papeleta que le indica el inmigrante.

En esta noticia se señala por parte del director de la Asociación Pro Inmigrantes de Córdoba, ONG inmigracionista que forma parte del entramado organizador, que la estrategia de la campaña es gradual, para reclamar primero el derecho al voto para inmigrantes en elecciones municipales y europeas y luego en el resto, además de circunscribir primero esta reclamación para inmigrantes con papeles en regla y parece que después para todo aquel inmigrante que pase por aquí. También se observa como confunde torpemente, o no, los derechos de ciudadanía con otro tipo de derechos y de obligaciones.

El español que participa de esto actúa movido por la estupidez, ya que cede su derecho al voto, que le pertenece a él en tanto miembro de la comunidad nacional, a un extranjero que, por definición, no tiene derecho al mismo. El discurso del ius soli, que va en el mismo sentido del de la mundialización o globalización, va haciéndose hegemónico, en perjuicio del tradicional del ius sanguinis. También por la xenomanía, ya que siente una simpatía irracional, completamente injustificada, por los extranjeros por el hecho de serlos, como si el hecho de ser extranjero supusiera alguna virtud en sí mismo. Por la endofobia, al denigrar(se) frente al extraño, que adquiere, simbólicamente, más derechos que él. Y por la traición, pues pone las cuestiones nacionales (los resultados electorales se traducen en apoyos partidistas y estos en orientaciones legislativas) en manos de extranjeros.

lunes, 1 de mayo de 2017

Campañas “Aquí vivo, aquí voto”, impagable servicio de las ONGs inmigracionistas a la oligarquía económica


Las campañas “Aquí vivo, aquí voto. Por una ciudadanía plena”, han sido puestas en marcha por la plataforma “Todos iguales. Todos ciudadanos”, integrada por multitud de organizaciones interesadas en la inmigración masiva, tales como Andalucía Acoge, Asociación Casa de Perú en Baleares, Asociación de Chilenos de Baleares, Asociación de Colombianos en Baleares, Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, Asociación Pro Inmigrantes de Córdoba (APIC), CEAIN, CEPAIM, Córdoba Acoge, CCOO Baleares, Federación SOS Racismo, Secretariado Gitano Córdoba, Sevilla Acoge, Granada Acoge, Huelva Acoge, Jaén Acoge, Jóvenes de IU Comunidad de Madrid, Málaga Acoge, Melilla Acoge, Motril Acoge, Rioja Acoge, Red Acoge, Unión Sindical Obrera (USO), etc. Hay que destacar que muchas de estas organizaciones son generosamente subvencionadas por las distintas administraciones del estado.

La primera de las campañas se desarrolló en el año 2006, con la publicación de un manifiesto en el que exigían los derechos de sufragio pasivo y activo para todos los inmigrantes residentes extracomunitarios en España, algo que catalogan como “ciudadanía plena”. A esto siguieron numerosas acciones de propaganda, sobre todo en los medios de comunicación, generalmente afines a estas exigencias. Las campañas sucesivas tuvieron una estructura similar.

El objetivo directo obvio de estas campañas está en adulterar el censo electoral español e introducir en los resultados electorales, que luego se traducen en apoyos partidistas y en orientaciones legislativas determinadas, los pareceres derivados del voto de personas que no pertenecen a nuestra comunidad nacional. Esto supone, a la vez que fomenta, una intensificación de los criterios legislativos derivados del ius soli en detrimento de los procedentes del ius sanguinis, facilitando así la disolución de nuestra identidad nacional española. Esto es tanto como decir que supone, a la vez que fomenta, una intensificación de los criterios fomentados por la oligarquía económica, es decir por las grandes empresas no multinacionales, por las empresas multinacionales y por los especuladores financieros internacionales, poderes directamente interesados en vencer las resistencias a la mundialización o globalización, es decir, al liberalismo y al libre mercado, a la inmigración masiva y al dumping laboral que provoca, etc., planteadas por las identidades étnico-nacionales y por los estados-nación basados en las ellas.

sábado, 15 de abril de 2017

Interculturalismo


Ideología y práctica política que propugna la integración cultural  de las distintas comunidades étnicas presentes en un estado multiétnico, mediante una comunicación fluida e igualitaria entre estas comunidades y los subsiguientes intercambios culturales, causantes a la postre de un mestizaje o hibridación cultural. El resultado inmediato del interculturalismo coherentemente desarrollado es el de una población cuyos miembros, aún siendo adscribibles la mayoría de ellos a alguno de los grupos raciales que componen el estado multicultural, tienen una identidad cultural común pero que no concuerda con ninguna identidad étnica conocida. Esto es así porque las distintas identidades étnicas de las distintas etnias integrantes de la sociedad multiétnica anterior al programa intercultural son dejadas de lado, en beneficio de una amalgama confusa y extraña, una especie de mosaico, formado por los elementos de cada cultura étnica susceptibles de ser compartidos por todos, generalmente los más superficiales. El programa intercultural parte del presupuesto falso de que no existe jerarquía alguna entre culturas, por lo que cualquier intento valorativo de una cultura debe partir necesariamente de un juicio emic, es decir, de acuerdo con sus propios criterios culturales, y no etic, por lo que resulta imprescindible, a la hora hacer esta valoración, dejar en suspenso nuestros propios juicios, so pena de incurrir en etnocentrismo. El resultado siguiente del interculturalismo es el mestizaje racial a nivel masivo.



Tras el fracaso del multiculturalismo, la interculturalidad significa un grado más de tensión en el proceso de disolución de identidades. Desde la interculturalidad, a los autóctonos ya no se nos dice simplemente que tenemos que saludar y hasta festejar la ocupación de nuestro suelo por masas de extraños que, al parecer, se van a integrar culturalmente (asimilacionismo), o que van a constituir comunidades constituyentes de una sociedad multicultural unida por el mercado y  supuestos intereses económicos compartidos (multiculturalismo). La interculturalidad nos impele, nos obliga, a mezclarnos culturalmente con ellos. Implica, por tanto, el fin de nuestra identidad cultural. Y, si es practicada con coherencia, también la de ellos. No hace falta insistir en la desvalorización antropológica que tal mezcla conlleva. Las consecuencias negativas de la mezcla racial son sobradamente conocidas y aceptadas por aquellos que están libres de las gravosas hipotecas intelectuales de la corrección política. La mezcla cultural tampoco aporta nada, pues las culturas son inconmensurables y carecen de una base ontológica común sobre la que construir algo grande. Los sincretismos siempre son más pobres que las culturas originales, pues necesariamente se forman por combinación de los rasgos culturales más superficiales y simples.

El asimilacionismo y el multiculturalismo son las “soluciones” de la oligarquía mundialista, siempre exigente en sus demandas de inmigración masiva, para articular un cierto orden sociopolítico en las primeras fases de la transformación demográfica de las naciones europeas (sobre todo para la aceptación de la ocupación del suelo por parte de masas inmigrantes). Una vez admitido esto, al régimen le interesa estabilizar una situación esencialmente inestable mediante el interculturalismo, práctica política que facilita un posterior programa mesticista. A nadie se le puede escapar que el mestizaje cultural es la antesala del mestizaje racial. El mestizaje racial supone el fin de nuestra identidad racial. Vemos ahora el centrifugado de nuestra identidad, de nuestra autoctonía, que esta línea significa.

Publicado también en Alerta Digital.

martes, 21 de marzo de 2017

¡Que los marxistas culturales no te avergüencen por tus ideas!


Es importante conocer bien las tácticas dialécticas del enemigo ideológico marxista cultural en la discusión y lucha sociopolítica común. En esta ocasión voy a analizar una táctica muy típica de estas gentes, que entra directamente dentro del juego sucio dialéctico, la táctica de avergonzar al oponente por sus ideas, de manera que este se retracte o, al menos, se calle. 

Un requisito esencial para poder utilizar esta táctica con éxito es el que la ideología de los partidarios ideológicos que van a utilizarla disponga de una situación de hegemonía o, al menos, de un cierto predominio, que permita hacer pasar sus particulares ideologemas como ideas de sentido común y como ideas positivas. Tras décadas de intensa propaganda y adoctrinamiento en el marxismo cultural, tanto desde instancias gubernamentales como no gubernamentales, esta es la situación para los partidarios de esta ideología, que imponen así la llamada corrección política.

El avergonzamiento ocurre de una manera muy sencilla. Cuando una persona emite una opinión opuesta o simplemente distinta a los postulados propios del marxismo cultural, esta opinión y la persona misma es ridiculizada públicamente al objeto de que sienta vergüenza de su opinión políticamente incorrecta. Es necesario que la ridiculización sea pública, y que la persona discrepante se vea en minoría o que sea la única en defender esta postura (de ahí la necesidad de hegemonía o de predominio ideológico del marxismo cultural). La presión psicológica percibida y el gregarismo habitual logran la rectificación o, al menos, el silencio de la persona así avergonzada.